San Luis Potosí, SLP.- En el debate sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas, el diputado federal David Azuara Zúñiga presentó una reserva para fortalecer y perfeccionar el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”, con el objetivo de asegurar que la capacitación de jóvenes se traduzca en empleo formal, estable y bien remunerado.
El legislador subrayó que la propuesta no plantea eliminar apoyos ni becas, sino consolidar el programa como un verdadero esquema de formación productiva e inserción laboral, vinculándolo prioritariamente con empresas formalmente constituidas, especialmente micro, pequeñas y medianas empresas (MIPyMEs) y sectores tecnológicos y digitales.
“Se trata de que cada peso invertido en capacitación tenga resultados reales en empleo y productividad”, sostuvo.
David Azuara advirtió que reducir la jornada sin medidas de apoyo puede aumentar los costos para las micro, pequeñas y medianas empresas y frenar nuevas contrataciones, afectando a quienes generan la mayor parte del empleo formal en el país.
“Las MIPyMEs sostienen el 75% del empleo formal; si no fortalecemos su productividad, afectamos la estabilidad laboral.”, sostuvo.
Por ello, su reserva también contempla estímulos fiscales para la reinversión productiva, un régimen temporal y progresivo para nuevos emprendimientos y la creación de la Agencia Nacional para el Desarrollo del Emprendimiento Productivo (ANDEP).
Enfatizó también que si se busca mejorar la calidad de vida, también debe garantizarse un aguinaldo sin impuestos, para que el dinero rinda más en las familias mexicanas.
Asimismo, retomó lo señalado por Raúl Suárez Villalobos, presidente de Jóvenes CANACO en San Luis Potosí, quien ha subrayado que el bienestar laboral solo es sostenible cuando existe productividad empresarial y condiciones que permitan mantener el empleo formal.
Como ejemplo del impacto social de la reforma, mencionó el caso de Benjamín, trabajador de la zona industrial de San Luis Potosí que destina hasta dos horas diarias a traslados, tiempo que no está reconocido en su contrato laboral, pero que sí reduce su descanso y convivencia familiar.
“Reducir la jornada es un paso correcto, pero debe hacerse fortaleciendo el empleo formal y garantizando que el tiempo valga más y el dinero de las familias rinda más”, concluyó.