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Más de cuatro mil escuelas esperan turno en la fila de la infraestructura

La deuda con las aulas no se mide en discursos, sino en techos por reparar, baños por rehabilitar y bardas que aún esperan reconstrucción

San Luis Potosí, SLP.- En San Luis Potosí, la deuda con las aulas no se mide en discursos, sino en techos por reparar, baños por rehabilitar y bardas que aún esperan reconstrucción. Más de cuatro mil planteles educativos permanecen en lista de espera para recibir algún tipo de intervención, confirmó el titular de la Secretaría de Educación de Gobierno del Estado, Juan Carlos Torres Cedillo.
 
El dato no es menor si se considera que en la entidad existen poco más de ocho mil escuelas. Es decir, prácticamente la mitad del sistema educativo estatal aguarda obras de mantenimiento, equipamiento o mejora estructural. El propio funcionario lo resumió con una frase contundente “Todas necesitan algo de infraestructura”, reconociendo la amplitud del rezago acumulado durante años.
 
La dimensión del problema obliga a una revisión constante. De acuerdo con Torres Cedillo, la dependencia sostiene reuniones quincenales con el YEIFE, organismo responsable de la construcción y rehabilitación de planteles. En estos encuentros se analizan solicitudes, se priorizan casos y se presentan al Ejecutivo estatal para su validación y eventual ejecución.
 
La distribución de las obras responde a un criterio demográfico. Aproximadamente seis de cada diez intervenciones se concentran en la capital y su zona metropolitana, donde se ubica cerca del 60 por ciento de la matrícula escolar. El resto se canaliza hacia municipios del interior del estado, donde las necesidades también son apremiantes, aunque con menor densidad estudiantil.
 
Si bien el titular de la dependencia aseguró que la actual administración ha incrementado la inversión en infraestructura educativa en comparación con gobiernos anteriores, también admitió que el rezago es profundo. “Falta mucho por hacer, sin embargo ha habido un gran avance”, sostuvo.
 
El desafío no solo es presupuestal, sino de planeación y tiempo. Mientras las cifras se revisan cada quince días en mesas técnicas, miles de estudiantes continúan tomando clases en espacios que esperan, todavía, su turno para ser dignificados.
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