San Luis Potosí, SLP.- En medio del clima de violencia que atraviesa diversas regiones del país, el arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, emitió un mensaje dirigido a “toda persona de buena voluntad” en el que exhorta a mantener la serenidad, fortalecer la fe y no permanecer indiferentes ante el sufrimiento de las víctimas.
El líder católico potosino fijó postura ante los recientes acontecimientos violentos registrados en distintos puntos del país, subrayando que la respuesta de la comunidad creyente no debe ser el miedo ni la desesperanza, sino la confianza en Dios y la intensificación de la oración por la paz.
Inspirado en el pasaje bíblico “La paz les dejo, mi paz les doy; no se turbe su corazón ni tenga miedo” (Jn 14,27), el arzobispo invitó a los fieles a conservar la calma en momentos de incertidumbre y a encomendar a Dios la realidad que vive México. Señaló que la nación, consagrada a Dios, necesita hoy más que nunca una renovación espiritual que fortalezca el tejido social.
En su mensaje, también advirtió que como Iglesia no se puede asumir una postura de indiferencia frente al dolor de las personas inocentes afectadas por esta ola de violencia. Remarcó que los crímenes y actos que lastiman a la sociedad no provienen de Dios ni pueden justificarse en su nombre, por lo que hizo un llamado a rechazar toda forma de violencia desde la conciencia cristiana.
Cavazos Arizpe planteó que el compromiso de los creyentes debe traducirse en acciones concretas, cercanía con las familias que sufren, solidaridad comunitaria y una actitud permanente de oración. Asimismo, pidió elevar plegarias por la conversión de quienes generan violencia, apelando a la misericordia como camino para transformar la realidad.
Finalmente, encomendó a las familias y comunidades a la protección de Santa María, Reina de la Paz, y pidió que estos momentos difíciles se vivan con prudencia, unidad y fe.
El pronunciamiento se da en un contexto nacional marcado por hechos de alto impacto que han generado preocupación social. Desde la Iglesia potosina, el mensaje es claro: frente al caos, la respuesta no debe ser el odio, sino la construcción activa de la paz desde cada comunidad.