El Secretario del Trabajo, Marath Bolaños, informó que el Ejecutivo federal propuso la gradualidad de la reducción de la jornada laboral para evitar resistencias en el empresariado al incremento del salario mínimo.
En reunión con las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales y del Trabajo de la Cámara de Diputados, el funcionario federal justificó la gradualidad de la jornada de 40 horas hacia 2030, argumentando que también están defendiendo el incremento del salario mínimo y la meta de la Presidenta Claudia Sheinbaum de lograr que con éste sea posible adquirir 2.5 canastas básicas.
"No pusimos en ningún momento una posición que nos dijera lo uno o lo otro. Estamos, de manera muy sólida, en reconocimiento del empresariado de este País y de los trabajadores, de que conjuntamente tenemos una ruta clara y es: reducir de manera gradual y, por la otra, aumentar, también de manera gradual (...) Si nosotros lo hubiéramos hecho así, con un planteamiento inmediato, simplemente no hubiera pasado", afirmó.
Durante la reunión, legisladores de Oposición criticaron la gradualidad de la reforma y le cuestionaron las razones por las que omitieron establecer en la redacción dee la propuesta presidencial que serían dos días de descanso obligatorio para los trabajadores.
La emecista Patricia Mercado dijo que si bien se entiende que serán que los trabajadores podrían contar con dos días de descanso por cada cinco de trabajo, al no especificarlo en la redacción de la propuesta, esa posibilidad la están dejando en las manos de la negociación individual de los trabajadores que, en un 90 por ciento no están sindicalizados, a pesar de que la relación patrón-trabajador es muy desigual.
El coordinador del PRI, Rubén Moreira, le preguntó por qué no se ha hecho la declaratoria de reforma constitucional al 123 en materia de salarios mínimos, cuya implementación correrá a cuenta del erario público y le recordó que en la Legislatura se aprobó un dictamen promovido por la entonces morenista Susana Prieto, que planteaba dos días de descanso.
La panista Annia Gómez le preguntó las razones por las que, a pesar de tener mayoría en el Congreso, el Gobierno federal envió una propuesta que no plantea dos días de descanso, cuando 66 de cada 100 personas viven "pobreza de tiempo", la justificación técnica para incrementar de 9 a 12 las horas extraordinarias y por qué mandaron hasta 2030 la gradualidad, pese a reconocer que México llega tarde a la reducción de la jornada laboral.
El Secretario del Trabajo insistió en que la redacción de la propuesta presidencial no es limitativa, ya que al establecer una jornada laboral de 40 horas y no desaparecer la jornada diaria de ocho horas, la reforma establecerá coordenadas que pueden derivar en dos días de descanso para los trabajadores.
"No es limitativo a que solamente se haga referencia a que tengan que descansar a la fuerza un solo día, más bien, con la posibilidad de tener 40 horas a la semana y, además, sin eliminar una jornada diaria de ocho horas, ahí se tiene muy bien claro y las coordenadas de por qué se puede, desde ahí, derivar dos días de descanso a la semana", dijo.
El funcionario federal señaló que, actualmente, 63.9 por ciento de los trabajadores laboran 40 horas semanales, mientras que 41 por ciento están en el segmento de entre 41 y 48 horas y otro sector raya en el tiempo extraordinario de 49 a 57 horas, lo cual no es arbitrario, sino que está regulado.
Al iniciar su intervención, el funcionario federal acusó un manejo mediático mal intencionado de la reforma con el objetivo de desvirtuar su objetivo principal y que derivó en posicionamientos políticos que si bien, son válidos, no hacen justicia al planteamiento que se hace en la iniciativa.
Bolaños dijo que el objetivo de la reforma es reducir la fatiga y, con ello, abonar a la reducción de accidentes laborales, a una mejora sustancial en la salud y en la seguridad en el trabajo, asó como generar un mayor equilibro entre la vida personal familiar y laboral de los trabajadores.