La Presidenta Claudia Sheinbaum rechazó este lunes la posibilidad de ofrecer a narcotraficantes promesas de no extradición a cambio de que se entreguen a las autoridades.
Cuestionada sobre la experiencia registrada en países como Colombia, donde se promovió la rendición voluntaria de líderes criminales a cambio de no enviarlos a Estados Unidos, la Mandataria descartó que en el País se contemple un esquema similar.
"Digo, ese llamado siempre está. Lo que no hemos considerado es el tema de la extradición", respondió.
La Jefa del Ejecutivo sostuvo que el llamado a que los capos se entreguen existe, pero no estará acompañado de incentivos relacionados con la suspensión de extradiciones.
"El Gabinete de Seguridad trabaja todos los días y hay resultados importantes: la reducción de los homicidios, de los delitos de alto impacto", afirmó.
Sheinbaum destacó que la prioridad de su Gobierno es la protección de la población y el combate a delitos que impactan directamente a la ciudadanía.
"Lo que más nos importa es la seguridad de la gente. Por eso, por ejemplo, en el delito de extorsión, nos estamos concentrando de manera muy importante para erradicar la extorsión en nuestro país, que afecta mucho a la población", dijo.
La Mandataria agregó que la estrategia también contempla el seguimiento a objetivos prioritarios.
"Y al mismo tiempo, el seguimiento como lo que se dio el día de ayer a objetivos especiales, que lo hace el Gabinete de Seguridad. Entonces, hay un trabajo coordinado que ha dado resultados y vamos a seguir dando resultados", expresó.
"La gente puede saber que estamos trabajando todos los días por su seguridad y por la paz, y que hay Gobierno y hay Estado mexicano".
En Colombia, a finales de la década de 1980 y principios de los 90, el Gobierno impulsó una política de sometimiento a la justicia que incluía beneficios jurídicos y, en ciertos momentos, la suspensión de la extradición a Estados Unidos como incentivo para que capos del narcotráfico se entregaran.
En 1991, la nueva Constitución prohibió temporalmente la extradición de nacionales, lo que facilitó la rendición de líderes como Pablo Escobar, aunque esa medida fue revertida años después ante la persistencia de la violencia.