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Más allá de ritos de Cuaresma: el verdadero llamado es al arrepentimiento

“Sería más grave ponernos la ceniza y no vivir cerca de Dios”, afirmó el arzobispo

San Luis Potosí, SLP.- ¿Qué ocurre si alguien no se puso la ceniza o no realizó el ayuno al iniciar la Cuaresma? Para el arzobispo de la iglesia católica, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, la respuesta no está en el cumplimiento externo, sino en la conversión auténtica del corazón.

El jerarca católico subrayó que la ceniza es, ante todo, un signo comunitario: “La ceniza es un acto comunitario como Iglesia de que estamos arrepentidos de nuestros pecados. No es una falta grave no haberla recibido; sería más grave ponernos la ceniza y no vivir cerca de Dios”, afirmó.

En ese sentido, recordó que lo verdaderamente delicado no es omitir el rito, sino vivir sin arrepentimiento. La Iglesia —explicó— no condena el hecho de que alguien no haya acudido a la imposición de la ceniza o no haya cumplido el ayuno, sino la indiferencia ante el pecado y la falta de intención de cambiar.

“La ceniza es un acto de arrepentimiento de nuestros pecados”, reiteró, pero insistió en que existen otras maneras de pedir perdón y acercarse a Dios. Entre ellas mencionó las obras de caridad, el perdón a los enemigos y la transformación de aquellas actitudes que dañan la vida personal o la del prójimo.

Incluso, señaló que si a alguien se le pasó el ayuno ola abstinencia, puede suplirlo con acciones concretas de caridad: “La ceniza es una expresión de que mostramos arrepentimiento a los demás y queremos ir adelante. Y si a algunos se les pasó el ayuno y la abstinencia, se pueden suplir por obras de caridad”, aseguró.

El mensaje, en palabras del arzobispo, es claro, más grave que no haberse puesto la ceniza es recibirla y no vivir coherentemente con la fe. La Cuaresma, recordó, no se limita a un gesto en la frente, sino que implica una transformación real que se refleje en la manera de tratar a los demás y en el compromiso de vivir más cerca de Dios.

 

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