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Bipartidismo: ¿ahorro democrático o riesgo político?

Lo advertimos esta misma semana: Morena tendría que enfrentar tarde o temprano a las chiquilladas del PT y del impresentable PVEM

Lo advertimos esta misma semana: Morena tendría que enfrentar tarde o temprano a las chiquilladas del PT y del impresentable PVEM. La política de alianzas suele ser cómoda cuando hay reparto, pero se vuelve áspera cuando el tema toca la caja. Y eso es exactamente lo que ocurrió con la reforma electoral.

 

El diálogo entre el Gobierno federal y sus aliados de la 4T se rompió luego de que la Presidenta Claudia Sheinbaum expusiera los ejes de su propuesta: abaratar comicios, eliminar listas plurinominales cupulares, facilitar el voto en el extranjero y fortalecer la democracia participativa. En cuanto la conversación giró hacia la reducción del financiamiento a los partidos y los ajustes a la representación proporcional, el PT y el PVEM se levantaron de la mesa.

 

No es un misterio el porqué. Si la reforma pretende disminuir recursos públicos a los partidos, el negocio de las fuerzas pequeñas se reduce de inmediato. Para institutos políticos que han hecho de la negociación su principal herramienta de supervivencia, cada punto porcentual de financiamiento cuenta. Sin bolsas amplias y sin plurinominales aseguradas, su margen de maniobra se achica.

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