La franquicia de Venom toma un giro inesperado. Sony Pictures ha decidido que la próxima película del antihéroe de Marvel no será de acción real, sino una producción animada, en un intento por revitalizar una saga que, aunque exitosa en taquilla, ha mostrado un desgaste creativo en sus entregas recientes.
El estudio ha elegido como directores a Zach Lipovsky y Adam B. Stein, el dúo que sorprendió con Final Destination: Bloodlines, cinta que revitalizó la franquicia de terror con una combinación de tensión, frescura visual y buena recepción crítica.
La apuesta por estos cineastas sugiere que Sony busca una reinvención estilística y narrativa para el simbionte más famoso del universo Marvel, según The Hollywood Reporter.
Aunque el proyecto se encuentra en etapa temprana de desarrollo y aún no cuenta con guionista confirmado, el brazo especializado Sony Pictures Animation ya trabaja en la apertura de una sala de escritores para definir el rumbo de la historia.
La animación podría ofrecer mayor libertad creativa para explorar el universo oscuro y violento del personaje sin las limitaciones del live-action.
Por ahora no está claro si Tom Hardy retomará su papel como Eddie Brock o participará como productor.
El actor protagonizó las tres entregas previas: Venom (2018), que recaudó 856 millones de dólares a nivel mundial; Venom: Let There Be Carnage (2021), con 506.8 millones; y Venom: The Last Dance (2024), que cerró la trilogía con 478.9 millones. Si bien las cifras fueron sólidas, la tendencia descendente encendió alertas en el estudio.
La estrategia animada recuerda el éxito de la saga Spider-Verse, que demostró que el público está abierto a reinterpretaciones visuales audaces dentro del universo Marvel.