El universo de Game of Thrones demuestra que todavía tiene mucho por contar. Contra todo pronóstico, su nuevo spin-off, El Caballero de los Siete Reinos, se convirtió en un fenómeno inesperado al romper récords de audiencia en HBO Max, alcanzando un promedio de 13 millones de espectadores por episodio y 9.2 millones en los primeros tres días del capítulo más reciente.
Protagonizada por Peter Claffey y Dexter Sol Ansell, y creada por Ira Parker junto a George R. R. Martin, la serie apuesta por un tono más íntimo y humano, muy distinto a las intrigas palaciegas del título original y de La Casa del Dragón. La historia sigue a Dunk y Egg, dos jóvenes que inician su camino entre torneos de caballeros y aventuras aparentemente sencillas, hasta verse arrastrados por los conflictos implacables de Westeros.
El punto de quiebre llegó con el episodio cinco, donde Dunk enfrenta el Juicio de los Siete y la trama toma un giro oscuro con la muerte de Baelor Targaryen. Aunque el protagonista sobrevive, queda claro que en este mundo nadie está a salvo.
Parte del éxito radica en su enfoque modesto: sin presupuestos millonarios ni despliegues masivos, la producción se apoya en la narrativa y el carisma de sus personajes. Parker reconoció que contar con apenas una fracción del presupuesto habitual los obligó a ser creativos, logrando una historia pequeña en escala, pero grande en significado.
El futuro luce prometedor. Ya se trabaja en la adaptación de La espada leal, segunda novela corta de Dunk y Egg, mientras la tercera temporada de La Casa del Dragón llegará en junio. Todo indica que este spin-off no solo validó la apuesta, sino que confirmó que Westeros aún tiene historias capaces de conquistar al público.