Soledad de Graciano Sánchez, SLP.- Mientras el alcalde de la capital, Enrique Galindo Ceballos, asegura que existe un “mecanismo de distribución regular” del agua a través de una red interconectada de más de 40 pozos y sistemas de presas que abastecen a San Luis Potosí, Soledad y Cerro de San Pedro, en las colonias de Soledad la realidad parece contar otra historia.
“Todo es un sistema, independientemente de la fuente donde esté; cuando un pozo se descompone hay otros de reserva es una red interconectada con las presas y tratamos de amortiguar cualquier crisis”, afirmó el edil capitalino al referirse al constante desabasto.
Sin embargo, para cientos de familias que llevan días —e incluso semanas— sin suministro constante, el discurso oficial resulta cuestionable.
La inconformidad escaló al punto de convocar a una movilización urgente este sábado 21 de febrero a las 8:30 de la mañana, con bloqueo total de la carretera a Matehuala, frente al residencial La Hacienda, bajo la consigna, “¡Falta de agua! ¡Exigimos soluciones ya!”
El contraste es evidente, mientras desde el Ayuntamiento se habla de una red que amortigua la crisis y garantiza distribución regular, en las calles de Soledad la población organiza protestas porque el agua simplemente no llega.
Si el sistema funciona como se afirma, ¿por qué las colonias siguen dependiendo de pipas, tandeos irregulares o cubetas para cubrir necesidades básicas? ¿Dónde está la amortiguación prometida?
La movilización anunciada no es solo un bloqueo carretero; es un mensaje directo a la autoridad. Cuando la narrativa institucional asegura estabilidad, pero la ciudadanía experimenta escasez, el problema deja de ser técnico y se convierte en político.
La crisis del agua no se resuelve con declaraciones sobre redes interconectadas, sino con resultados medibles en cada colonia. Y si mañana la carretera se bloquea, será porque, para muchas familias de Soledad, el sistema del que habla el alcalde existe en el discurso pero no en la llave de sus hogares.