San Luis Potosí, SLP.- A pesar de dos hechos recientes que cimbraron a la capital —el feminicidio de Yesenia en la colonia Las Flores y la ejecución de una mujer tras una persecución armada en Del Llano el pasado 16 de febrero—, el alcalde de Enrique Galindo Ceballos sostiene que sigue en pie la intención de retirar la Alerta de Violencia de Género (AVG) en el municipio.
El edil fue claro, los acontecimientos no modifican la ruta trazada por su administración. “Cada caso es diferente, uno es de orden personal y otro tiene que ver con la falta de seguridad, no lo voy a negar”, declaró.
La afirmación abre un debate inevitable. Si uno de los crímenes está vinculado a la falta de seguridad, ¿es el momento adecuado para desactivar un mecanismo diseñado precisamente para enfrentar contextos de violencia contra las mujeres?
Desde el despacho municipal se insiste en que la estrategia no se basa únicamente en cifras, sino en acciones preventivas, campañas en colonias y medidas “más rígidas”. El discurso oficial habla de sensibilización, trabajo de gabinete y decisiones impulsadas desde el círculo cercano del alcalde. Sin embargo, frente a ejecuciones y feminicidios recientes, la narrativa preventiva resulta insuficiente para sectores ciudadanos que demandan resultados tangibles y garantías reales.
En respuesta a la postura del alcalde, colectivos defensores de los derechos de las mujeres manifestaron en un boletín su preocupación por la intención de retirar la AVG en un contexto donde persisten hechos de violencia extrema. Señalan que la alerta no es un estigma para la ciudad, sino un instrumento que obliga a las autoridades a reforzar políticas públicas, coordinar esfuerzos y rendir cuentas.
Los colectivos piden que, antes de considerar su retiro, se transparenten los avances reales, se evalúen los resultados con perspectiva de género y se garantice que existen condiciones objetivas para asegurar la integridad de las mujeres. Subrayan que minimizar o fragmentar los casos —al clasificarlos como asuntos “personales” o aislados— invisibiliza patrones estructurales de violencia.
Ante estas críticas, el alcalde aseguró que buscará el diálogo. “Nos podemos reunir cuando ellas quieran y en eso no tengo problema”, señaló. Añadió, “Siempre vamos a hacer lo necesario para garantizar los derechos de las mujeres en todos los sentidos y trabajamos para ello en todos los sentidos desde la prevención, la contención de algunos eventos y trabajamos con los colectivos; a veces se interpretan de una u otra manera y seguiré dando garantías para que las mujeres vivan en plena libertad”.
La discusión de fondo no es únicamente administrativa, sino política y social. Retirar la Alerta de Violencia de Género enviaría un mensaje de normalización en un momento en que la violencia letal contra mujeres sigue presente. Mantenerla, en cambio, implica aceptar que el problema persiste y que requiere acciones sostenidas, medibles y evaluables.
Hoy, la capital se encuentra en una encrucijada, optar por el discurso optimista o atender la crudeza de los hechos. En medio están las víctimas y una ciudadanía que exige algo más que buenas intenciones.