Un caso que ha conmocionado a la opinión pública en Estados Unidos tuvo este jueves 19 de febrero su primer capítulo judicial. Un niño de 11 años, identificado como Clayton Dietz, compareció ante un juez del condado de Perry, en New Bloomfield, Pensilvania, acusado de haber asesinado a tiros a su padre adoptivo, Douglas Dietz, de 42 años por quitarle la Nintendo.
Los hechos ocurrieron el pasado 13 de enero en la localidad de Duncannon, el mismo día en que el menor celebraba su cumpleaños. De acuerdo con la Policía Estatal de Pensilvania, el niño utilizó un revólver que se encontraba dentro de una caja fuerte en la vivienda familiar.
Según la investigación, todo comenzó cuando el padre le quitó su consola Nintendo y le pidió que se fuera a dormir. En su declaración jurada, Clayton relató que, molesto, se levantó para buscar su videojuego, pero encontró las llaves de la caja fuerte y la abrió pensando que ahí estaría la consola, pero en su lugar halló el arma. Posteriormente, se dirigió a la habitación donde su padre dormía y le disparó.
Durante la audiencia preliminar, el menor llegó esposado y custodiado por agentes. Testigos señalaron que parecía desorientado e incluso tropezaba mientras caminaba ante el tribunal. Las autoridades confirmaron que fue acusado como adulto por homicidio criminal, una decisión que ha generado debate por la edad del imputado.
En entrevistas con la policía, la madre declaró que su hijo le dijo: “Maté a mi papá. Me odio”. Un agente también aseguró haber escuchado al menor repetir: “Yo maté a papá”. Además, en la declaración se detalla que el niño presentaba una contusión notable en el ojo izquierdo y un pequeño corte en el labio inferior.
Clayton afirmó ante los investigadores que había tenido “un buen día” con sus padres, pero que se enojó cuando su padre le ordenó irse a la cama. Incluso señaló que en ese momento se sentía “loco” y que no pensó en las consecuencias de sus actos.