San Luis Potosí, SLP.- La avenida Carranza, uno de los corredores más emblemáticos de la capital potosina, vive una paradoja, locales cerrados, cortinas abajo y letreros de “se renta” que se acumulan mientras la actividad comercial pierde fuerza. Para el alcalde Enrique Galindo Ceballos, la explicación es clara y apunta al bolsillo.
El edil sostuvo que el abandono de espacios no obedece a una falta de intervención municipal, sino a un desajuste en el mercado inmobiliario. “Las rentas son muy altas si fueran más bajas, yo estoy seguro que estuvieran ocupados la mayoría de los locales”, afirmó. Desde su perspectiva, el problema radica en el costo de arrendamiento, que ha escalado a niveles que —dijo— resultan difíciles de sostener incluso para negocios consolidados.
Galindo advirtió que mantener precios elevados termina por jugar en contra de los propios propietarios. “En la medida en que esté muy alta, muy cara, pues van a estar solas, se deterioran, están abandonadas, son sujetas de vandalismo y ahí el Ayuntamiento no puede hacer nada”, expresó. La ecuación, según su postura, es simple, renta inaccesible equivale a cortina cerrada.
El alcalde consideró que una reducción en los costos podría convertirse en la llave para reactivar la zona. “Es mejor tenerla ocupada aunque el ingreso sea menor”, señaló, al subrayar que la ocupación constante evita deterioro y devuelve movimiento a la avenida. Incluso mencionó que el incremento ha sido exagerado en Carranza, al grado de que algunas cadenas de farmacias han optado por retirarse debido a los altos precios.
Mientras el gobierno municipal promete continuar con el mantenimiento e inversión en la vialidad, el debate se centra en si el equilibrio entre propietarios y comerciantes podrá rescatar el dinamismo de una avenida que, históricamente, ha sido referente comercial y social de San Luis Potosí. Hoy, el pulso de Carranza parece depender menos del pavimento y más del precio por metro cuadrado.