San Luis Potosí, SLP.- En medio de un panorama marcado por alertas en materia de salud mental y la presencia de casos de sarampión en la entidad, el arzobispo de la Arquidiócesis de San Luis Potosí, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, hizo un llamado urgente a la población a no descuidar su salud integral, tanto física como emocional, y a fomentar una cultura de acompañamiento y prevención.
El líder católico advirtió que en San Luis Potosí se han encendido focos de alerta en temas de salud mental. En el caso de los hombres, se han registrado intentos de suicidio al arrojarse de puentes; en mujeres, se observa un incremento en trastornos alimenticios; y entre jóvenes, preocupa el abandono escolar vinculado a situaciones emocionales no atendidas. Ante este escenario, subrayó la importancia de no postergar el cuidado personal. “Yo invito a todos a cuidar nuestra salud integral, nuestra salud mental y física; no dejemos nuestra salud integral para después”, expresó.
Cavazos Arizpe insistió en que pedir ayuda no debe verse como un signo de debilidad, sino como un acto de responsabilidad. Señaló que es fundamental estar atentos a quienes atraviesan momentos difíciles y tender la mano a quienes lo necesiten, reforzando la solidaridad comunitaria como una herramienta clave frente a la crisis emocional que afecta especialmente a jóvenes y adultos.
En paralelo, el arzobispo abordó la situación del sarampión en México y particularmente en San Luis Potosí, donde se han confirmado cinco casos. Aunque reconoció avances en la vacunación, advirtió que no es momento de confiarse, sobre todo cuando persisten rezagos en la inmunización de adultos y menores. “Con el tema del sarampión es importante que los más vulnerables, menores de 45 años, no dejen la oportunidad de vacunarse y que en los centros se tenga la eficacia para vacunarse”, señaló, al exhortar a la población a acudir a los módulos de inmunización y reforzar el cuidado de la salud física.
El mensaje del arzobispo coloca en el centro una visión integral de la salud, atender la mente con la misma prioridad que el cuerpo, prevenir antes que lamentar y asumir, desde la fe y la responsabilidad social, el compromiso de proteger la vida en todas sus dimensiones.