San Luis Potosí, SLP.- Con el arranque de la Cuaresma, periodo clave en el calendario litúrgico de la Iglesia católica, no solo aumenta la participación de fieles en templos y celebraciones religiosas, sino también —según advierte la jerarquía eclesiástica— prácticas ajenas a la doctrina cristiana que buscan influir en las creencias de los creyentes. Frente a ello, el arzobispo de San Luis Potosí, Jorge Alberto Cavazos Arizpe, hizo un llamado directo a centrar este tiempo en la fe auténtica y no en actos que la Iglesia reprueba.
El prelado señaló que durante esta temporada algunas personas recurren a acciones de brujería o prácticas que, dijo, pretenden intervenir en la fe católica. Ante ello, recordó que la Iglesia reconoce a un solo Dios verdadero, creador y manifestado en Jesucristo. “No solamente hemos sido creados para las alegrías y las bendiciones de este mundo, sino también para disfrutarlo bien, con su gracia, quitando todo aquello que nos impide vivir como Él se manifiesta”, expresó. Subrayó que este tipo de prácticas no generan paz ni bienestar duradero, ni para quienes las realizan ni para quienes depositan su confianza en ellas.
En su mensaje, el arzobispo insistió en que la Cuaresma es un tiempo de conversión, reflexión y fortalecimiento espiritual, no de temor ni de supersticiones. Recalcó que la fe cristiana está basada en la confianza en Dios como fuente de paz y felicidad, y no en acciones que, desde la visión eclesial, pueden causar confusión o daño espiritual.
Asimismo, ante la alta afluencia de personas que se espera en templos y parroquias durante las próximas semanas, Cavazos Arizpe agradeció el respaldo de las autoridades municipales y estatales en materia de seguridad, y llamó tanto a los fieles como a las comunidades parroquiales a mantener el orden. “Cada parroquia tiene sus horarios y organización interna; a la sociedad le pedimos siempre mantener el respeto y una buena actitud”, concluyó, en un exhorto que combina el llamado espiritual con la responsabilidad social en uno de los periodos más significativos para la Iglesia.