San Luis Potosí, SLP.- El Hospital Central Hospital Regional de Alta Especialidad Dr. Ignacio Morones Prieto vuelve a colocarse en el centro de la polémica. Esta vez, por la denuncia pública y legal interpuesta por Esmeralda Sánchez Olguín, quien acusa negligencia médica y falta de atención oportuna que asegura, derivaron en el fallecimiento de su madre tras permanecer más de un mes hospitalizada.
Con la voz entrecortada, Esmeralda relata que durante la noche en que su madre se agravó, alertó en repetidas ocasiones al personal médico sobre las convulsiones, la taquicardia y el incremento progresivo de la frecuencia cardiaca.
“Les hablaba a los médicos que mi mamá estaba convulsionando, que tenía frecuencia cardíaca de 130, 150, 170 y nunca fue un médico. Hasta que llegó a 225 entró en paro y ya no pudieron hacer nada”, expresó. La mujer afirma que, pese a la insistencia, la atención nunca llegó a tiempo.
La denunciante sostiene que las presuntas negligencias comenzaron desde el ingreso de su madre, quien fue internada inicialmente por un cuadro de delirio. Durante las primeras semanas, dijo, el equipo médico realizó estudios para descartar posibles tumores u otras causas neurológicas. Sin embargo, en ese proceso —que se extendió por tres semanas— le suspendieron el tratamiento cardíaco que había seguido durante años debido a problemas de hipertensión y angina de pecho.
“Le quitaron su medicamento del corazón y le dieron otros que no debieron, como prednisona, que le causó muchas arritmias. Tenía la presión arterial alta y no le daban enalapril, ni me dejaban administrarlo. Yo esperaba órdenes médicas”, explicó. De acuerdo con su versión, esa decisión habría desencadenado un infarto que posteriormente derivó en insuficiencia cardíaca. “Mi mamá tenía que haber entrado a cateterismo de manera urgente y la dejaron infartada”, afirmó.
Esmeralda también señaló directamente al doctor Óscar Ortega Verlango, a quien acusa de no haber atendido adecuadamente a su madre pese a las constantes solicitudes. “Pasaba con todos los pacientes y a mi mamá nunca la atendía. Yo le decía que por los síntomas tenía neumonía y se molestaba, me decía que yo no era doctora. En el acta de defunción sale que mi mamá tenía neumonía agravada, algo que él siempre negó”, declaró.
La mujer asegura contar con videos grabados en su teléfono donde se observa el deterioro de la paciente y la falta de respuesta inmediata del personal. Además, informó que promovió un amparo para exigir atención médica, el cual —según denuncia— no fue acatado. “Estoy sola, soy hija única y todos mis recursos se perdieron”, lamentó.
Este caso se suma a una serie de inconformidades que en los últimos meses han sido expresadas por usuarios del hospital, principalmente por presunta falta de insumos, retrasos en la atención y deficiencias en el servicio. Las críticas se han intensificado desde que el nosocomio pasó al esquema de IMSS-Bienestar, modelo que ha sido señalado por pacientes y familiares por no responder con la eficacia prometida.
Mientras Esmeralda solicita apoyo ciudadano y gubernamental para trasladar los restos de su madre a la ciudad de Chihuahua, el caso abre nuevamente el debate sobre la calidad del servicio en uno de los hospitales más importantes del estado.
La mujer exige que se investigue a fondo lo ocurrido y se determinen responsabilidades. Para la denunciante, no se trata solo de justicia para su madre, sino de evitar que otras familias atraviesen por una experiencia similar en un hospital que, según las constantes quejas, continúa acumulando señalamientos sin que haya respuestas contundentes.