El 15 de febrero de 2007 llegó a los cines El mundo mágico de Terabithia, una historia que, lejos de ser solo una aventura fantástica, terminó convirtiéndose en una de las películas juveniles más conmovedoras de su generación.
Dirigida por Gábor Csupó y basada en la novela homónima de Katherine Paterson, la cinta nos presentó a Jess Aarons (Josh Hutcherson) y Leslie Burke (AnnaSophia Robb), dos niños que crean el reino imaginario de Terabithia como refugio frente a las dificultades escolares y familiares.
Mucho más que fantasía
Aunque su campaña publicitaria resaltaba criaturas mágicas y batallas épicas, la película sorprendió al público con un enfoque profundamente emocional sobre la amistad, la pérdida y el crecimiento personal. Ese contraste fue precisamente lo que la convirtió en un filme inolvidable para quienes crecieron en los años 2000.
La historia aborda temas poco comunes en el cine familiar comercial de la época, apostando por una narrativa sensible que conectó tanto con adolescentes como con adultos.
Un legado que permanece
Con el paso de los años, El mundo mágico de Terabithia se ha mantenido como un referente del cine juvenil dramático. La actuación de sus protagonistas ayudó a impulsar sus carreras en Hollywood, mientras que la película sigue siendo recomendada en listas de filmes que marcaron la infancia de toda una generación.