De regreso a su alter ego, My Chemical Romance hace catarsis, celebra y luego arrasa. Hace 20 años la agrupación lanzó lo que para muchos es el álbum clave de su discografía y uno de los más influyentes del rock alternativo, The Black Parade. Más que una simple colección de canciones, el disco representa una personalidad paralela de la banda, un desfile fúnebre que acompaña a "The Patient" en su tránsito final y que convierte la muerte en espectáculo, memoria y redención.
En ese contexto, la banda originaria de Nueva Jersey apareció puntual, a las 21:00 horas, en su primera noche en el Estadio GNP Seguros, para transformar la celebración del álbum en un manifiesto emocional y una sátira visual sobre la teatralidad del poder. Ante 65 mil personas, de acuerdo con cifras oficiales, el grupo convirtió el recinto en una ópera rock de tintes oscuros y casi ceremoniales.
La agrupación, comandada por Gerard Way, presentó una puesta que arrancó con "The End." y "Dead!", para continuar con el álbum interpretado en orden. Enfundados en uniformes tipo banda militar y acompañados de imágenes fúnebres y circenses, los músicos, formados en 2001, recorrieron la redención, la memoria y la catarsis a través de temas clave como "House of Wolves", "Welcome to the Black Parade" y "Teenagers".
En el público, el movimiento emo o alternativo del que surge la agrupación cobró vida de nuevo, como en los primeros años de los dos mil, en su punto más alto. La vestimenta en colores oscuros, el flequillo cubriendo la frente y el maquillaje cargado en tonos rojos y negros se volvieron parte esencial de la atmósfera.
Inmersos en la oscuridad, la puesta teatral, desarrollada desde el universo conceptual planteado con el lanzamiento del disco en 2006, continuó hasta completar las trece canciones que conforman el álbum.
Un cambio de vestuario y de visuales bastó para que la banda diera un repaso por el resto de su discografía. "Helena", de su producción audiovisual Life on the Murder Scene, de 2004, y "Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)", de su material Danger Days, The True Lives of the Fabulous Killjoys, de 2010, marcaron un nuevo momento en la velada.
De pocas palabras, Way agradeció al público mexicano su presencia en la recta final de la gira por Latinoamérica.
"Este ha sido un tour asombroso, estamos casi por terminar de este lado del mundo, ha sido una experiencia maravillosa. Mis amigos, muchas gracias", dijo a sus seguidores.
El vocalista lamentó que los efectos especiales, como el fuego y la pirotecnia, habituales en otros conciertos de la gira, no pudieran formar parte del espectáculo en esta ocasión, al parecer debido a la contingencia ambiental activada por el Gobierno de la Ciudad de México.