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Los 6 signos del Zodiaco más propensos a la infidelidad (y qué los lleva a repetir el patrón)

La infidelidad no ocurre porque sí. Detrás hay deseo, ego, aburrimiento o hambre de intensidad. Según la astrología, cada signo tiene su propio punto débil en el amor. Estos son los seis que más suelen cruzar la línea… y cómo evitar que pase.

La astrología y los signos zodiacales no determinan el destino, pero sí revelan patrones de comportamiento. Y cuando se trata de relaciones, los patrones importan. Porque no todos buscan lo mismo en el amor, y no todos huyen del compromiso por las mismas razones.
 
La infidelidad rara vez es solo sexo. Es aburrimiento, es ego, es hambre de validación, es necesidad de intensidad. Cada signo zodiacal traiciona —cuando lo hace— por razones distintas, y entenderlas no es justificar, sino comprender qué mueve realmente el deseo cuando se desplaza fuera del vínculo.
 
Aquí tienes los seis signos zodiacales más infieles, aquellos que más tienden a cruzar la línea de los límites en la pareja en temas de alcoba—y, más importante aún, qué hacer si quieres evitar que lo hagan.
 
1. Géminis
Géminis lidera el ranking de los signos del Zodiaco más infieles con absoluta naturalidad. Y no, no se trata —al menos no exclusivamente— de una pulsión sexual desbordada ni de una búsqueda compulsiva fuera de la pareja. Su verdadera lealtad no es hacia el compromiso a largo plazo, sino hacia el cambio constante y la novedad permanente.
 
Cuando Géminis se aburre, no discute: muta. Cambia de registro, de estímulo, de piel. Y si su compañero no logra ofrecerle la diversidad, el entusiasmo y la sorpresa que necesita para sentirse vivo, también cambiará de vínculo. No por maldad, sino por coherencia interna.
 
Para otros signos zodiacales, este comportamiento puede parecer inmaduro o poco confiable. Para Géminis, en cambio, es una cuestión de supervivencia psicológica. ¿Por qué permanecer en una relación que no estimula, no despierta y no provoca? La pregunta, para él, es casi retórica.
 
Si de verdad quieres mantener a Géminis a tu lado, no intentes fijarlo: expándelo. Ofrécele un multiverso de posibilidades. Mantén su atención despierta, abraza la contradicción, sorpréndelo sin previo aviso. Si Géminis no puede anticipar tu próximo movimiento, habrás ganado algo mucho más valioso que su fidelidad: su interés genuino.
 
¿Por qué engaña Géminis? Aburrimiento, necesidad de variedad, miedo al estancamiento.
¿Cómo evitarlo? Mantén el juego mental activo. Si no hay conversación, no hay vínculo.
 
2. Sagitario
Sagitario ocupa el segundo puesto del ranking sin demasiado esfuerzo. No porque busque traicionar activamente, sino porque su brújula vital apunta siempre hacia la expansión, la libertad y la experiencia directa. Su fidelidad no está puesta en la forma de la relación, sino en la verdad de lo que está viviendo.
 
Cuando Sagitario siente que una relación se vuelve predecible, restrictiva o demasiado pesada, comienza a mirar hacia el horizonte. No huye por capricho: huye por asfixia. Necesita sentir que el vínculo crece, se mueve y lo lleva a territorios nuevos; si no hay aventura, aparece la tentación.
 
Desde afuera, este desapego puede interpretarse como falta de profundidad o incapacidad de compromiso. Desde su propia lógica, Sagitario simplemente entiende el amor como algo que debe fluir sin posesión ni control. ¿Cómo entregarse a alguien sin perder el propio rumbo? Esa es la pregunta que lo guía.
 
Si quieres que Sagitario se quede, no lo vigiles: confía. Camina a su lado. Comparte proyectos, viajes, ideas, visiones de futuro. Dale espacio sin desconectarte, libertad sin frialdad. Cuando Sagitario siente que una relación es una aventura compartida —y no una jaula elegante—, puede sorprender con una lealtad feroz.
 
¿Por qué engaña Sagitario? Miedo a la rutina, necesidad de expansión, rechazo a la sensación de encierro.
¿Cómo evitarlo? Ofrécele crecimiento y horizonte. Si la relación no evoluciona, Sagitario sí lo hará.
 
3. Libra
Libra se queda con el tercer puesto del ranking sin escándalo, pero tampoco sin responsabilidad. No engaña por impulso ni por aburrimiento, sino por una adicción silenciosa: la seducción. Libra necesita sentirse deseado, elegido y reafirmado constantemente. Amar, para él, es también sentirse amado.
 
Cuando una relación se vuelve estable pero emocionalmente silenciosa, Libra empieza a buscar afuera lo que dejó de recibir adentro: miradas, halagos, confirmación. No siempre cruza el límite por deseo físico, sino por hambre afectiva. Si nadie lo hace sentir especial, alguien más lo hará.
 
Desde otros signos zodiacales, esto puede leerse como superficialidad o falta de profundidad emocional. Para Libra, en cambio, el vínculo es un espejo: si el reflejo se enturbia, la relación pierde sentido. ¿Cómo amar sin sentirme querido? Esa es la pregunta que lo desestabiliza.
 
Si quieres que Libra permanezca, no des por sentado su amor. Cuídalo con palabras, gestos y atención real. Recuérdale que sigue siendo elegido, celebrado y visto. Cuando Libra se siente profundamente amado —no solo acompañado—, su necesidad de seducir afuera pierde fuerza.
 
¿Por qué engaña Libra? Necesidad de validación, adicción a la seducción, miedo a dejar de ser deseado.
¿Cómo evitarlo? Dale afecto explícito y presencia emocional. Si no se siente amado, buscará confirmación.
 
4. Leo
Leo ocupa el cuarto puesto del ranking con una lógica muy clara. No engaña por carencia afectiva ni por inestabilidad, sino por una necesidad profunda de sentirse único, elegido y prioritario. Para Leo, amar implica ser el centro del deseo del otro.
 
Cuando una relación deja de hacerlo sentir especial, admirado o celebrado, algo se resiente. Leo no tolera bien la sensación de ser uno más. Si el reconocimiento se apaga, si el aplauso interno desaparece, buscará afuera el brillo que siente que perdió.
 
Desde otros signos del Zodiaco, esto puede interpretarse como egocentrismo o exceso de orgullo. Para Leo, en cambio, es identidad pura. ¿Cómo amar si no me siento el número uno? se pregunta. Y cuando la respuesta es tibia, la tentación aparece.
 
Si quieres que Leo se quede a tu lado, no compitas con él: elévalo. Reconoce su presencia, celebra sus logros, hazle sentir que ocupa un lugar irreemplazable. Cuando Leo sabe que es especial —y no solo querido—, su lealtad se vuelve feroz.
 
¿Por qué engaña Leo? Necesidad de admiración, miedo a dejar de ser especial, hambre de reconocimiento.
¿Cómo evitarlo? Bríndale validación genuina y exclusividad emocional. Si no se siente el número uno, buscará quien lo haga sentir así.
 
5. Aries
Aries acapara el quinto puesto del ranking con una energía inconfundible. No engaña por insatisfacción emocional ni por necesidad de validación externa, sino por algo más primario: la adrenalina de conquistar. Para Aries, el deseo se enciende donde hay desafío.
 
Cuando una relación se vuelve demasiado segura o previsible, Aries empieza a perder el interés en la relación. No porque haya dejado de amar, sino porque ya no hay batalla que librar. Si no hay tensión, riesgo o sensación de victoria, buscará un nuevo terreno donde probar su fuerza.
 
Desde afuera, esto puede verse como impulsividad o incapacidad de sostener un vínculo. Desde la lógica de Aries, es simple instinto. ¿Qué sentido tiene quedarse donde ya no hay nada que ganar? se cuestión. Y si la respuesta es “comodidad”, la tentación emerge.
 
Si quieres que Aries permanezca a tu lado, no lo apagues: desafíalo. Mantén vivo el juego, marca límites, sorpréndelo con tu propia fuerza. Cuando Aries percibe que aún tiene algo por conquistar —y que la victoria nunca está garantizada—, su deseo se enfoca y se queda.
 
¿Por qué engaña Aries? Necesidad de competir, aburrimiento ante lo seguro, impulso de conquista.
¿Cómo evitarlo? Impulsa la tensión creativa y el desafío mutuo. Si no hay juego, Aries buscará otro campo de batalla.
 
6. Escorpio
Escorpio toma el sexto puesto del ranking con una intensidad que no se disimula. No engaña por aburrimiento ni por falta de amor, sino por atracción hacia lo prohibido. Para Escorpio, el deseo crece donde hay misterio, riesgo y territorio vedado.
 
Cuando una relación se vuelve superficial, y sin nada por descifrar, algo se apaga. Escorpio necesita profundidad, pero también tensión. El secreto, lo oculto, lo que no debería suceder, activa su energía más primaria. Si el vínculo pierde carga erótica, buscará intensidad en otro lugar.
 
Desde otros signos zodiacales, esto puede leerse como traición fría o manipulación. Desde la lógica escorpiana, es hambre de fusión real. ¿Dónde está el fuego si todo está permitido? se pregunta. Y si la relación deja de vibrar en esa frecuencia, el tabú se convierte en tentación.
 
Si quieres que Escorpio se quede, no le ofrezcas solo estabilidad: bríndale profundidad. Mantén viva la conexión física, el misterio, la sensación de que aún hay capas por descubrir. Cuando Escorpio siente intensidad auténtica —emocional y sexual—, su lealtad puede volverse absoluta.
 
¿Por qué engaña Escorpio? Fascinación por lo prohibido, necesidad de intensidad, alta pulsión sexual.
¿Cómo evitarlo? Mantén el misterio y la profundidad erótica. Si el deseo muere, Escorpio buscará fuego en otro lado.
 
¿Qué signos zodiacales son menos infieles?
Para completar la lista y si de compromiso se trata, los signos del Zodiaco menos infieles son: Tauro, Cáncer y Capricornio. Esta tríada prioriza la seguridad, los acuerdos a largo plazo y la capacidad de construir en conjunto.
 
Por último, Acuario, Piscis y Virgo, no tienen la necesidad de ser infieles, pero si ven que su pareja no les da lo que necesitan, preferirán apartarse y buscar opciones más interesantes.
 
Al final, la fidelidad no es una virtud universal, sino un acuerdo emocional. Nadie engaña porque sí: se engaña cuando el deseo deja de sentirse visto, estimulado o vivo. La astrología no absuelve ni condena, pero ofrece algo más útil: claridad. Entender qué necesita cada signo zodiacal no garantiza relaciones perfectas, pero sí conversaciones más honestas. Porque antes de preguntar quién engaña, quizás la interrogante más incómoda —y más interesante— sea qué estamos dejando de alimentar en el vínculo de la relación de pareja.
 
 
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