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Rolls-Royce lleva la artesanía al límite con el Phantom Arabesque

Lujo, arte y tecnología se fusionan en el Phantom Arabesque, una creación única de Rolls-Royce Motor Cars inspirada en la arquitectura de Oriente Medio. Su cofre totalmente grabado con láser, una primicia histórica para la marca, convierte a este sedán ultralujoso en una auténtica obra maestra sobre ruedas, diseñada exclusivamente para una colección privada en Dubái.

Rolls-Royce Motor Cars sigue llevando la artesanía contemporánea a nuevas fronteras al fusionar herencia, innovación tecnológica y lujo extremo. En esta ocasión, la marca británica revela el exclusivo Phantom Arabesque, una creación Bespoke inspirada en la arquitectura de Oriente Medio que incorpora una técnica de grabado láser desarrollada y patentada por la propia casa. El resultado es una pieza automotriz única que redefine el alcance de la personalización dentro del segmento ultralujoso.
 
Este ejemplar único fue encargado a través de la oficina privada de la marca en Dubái, uno de los cinco centros de comisiones exclusivas que atienden a clientes de alto perfil alrededor del mundo. Basado en el Rolls-Royce Phantom Extended, el Phantom Arabesque toma como inspiración la tradicional geometría de la mashrabiya, elemento distintivo en casas y palacios del Medio Oriente. Este patrón ornamental se integra en distintos puntos del vehículo, desde el cofre hasta el habitáculo, reafirmando el nivel de detalle que caracteriza a la división Bespoke.
 
 
El punto más llamativo es, sin duda, el cofre, que se convierte en el primero en la historia de la marca completamente grabado con láser. Esta técnica —desarrollada durante cinco años por el Centro de Superficies Exteriores de Rolls-Royce— se inspira en el esgrafiado italiano, una disciplina artística que consiste en revelar capas de color contrastantes mediante la remoción precisa de material. La complejidad del proceso exigió años de pruebas y calibraciones para alcanzar la profundidad, nitidez y consistencia que demandan los estándares de la casa británica.
 
Para lograr este acabado tridimensional, el cofre recibe inicialmente una capa de pintura en un tono oscuro, sellada bajo múltiples aplicaciones de barniz transparente. Posteriormente se aplica un color más claro en la parte superior, que es grabado con láser a una profundidad de entre 145 y 190 micras. Al retirar cuidadosamente esa capa superior, emerge el tono inferior, dando vida al patrón geométrico mashrabiya con una textura rica que interactúa con la luz de manera dinámica.
 
Cada sección grabada es lijada a mano por artesanos especializados para garantizar una superficie uniforme y escultural. Al integrar el diseño directamente en la pintura —en lugar de colocarlo como una pieza adicional— se consigue una mayor durabilidad y un nivel de refinamiento excepcional. Además, las variaciones en la velocidad e intensidad del láser generan matices visuales que cambian dependiendo del ángulo de iluminación, reforzando la sensación de profundidad y exclusividad.
 
El Rolls-Royce Phantom Arabesque fue entregado a su propietario en Oriente Medio y ahora forma parte de una selecta colección privada. Más que un sedán de súper lujo, esta creación confirma cómo Rolls-Royce transforma cada encargo en una pieza irrepetible, combinando herencia cultural, innovación tecnológica y un nivel de personalización que difícilmente tiene comparación en la industria automotriz.
 
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