Con reservas acotadas, infraestructura de almacenamiento insuficiente y una dependencia creciente del gas importado, México se encamina a un escenario de alta vulnerabilidad energética si apuesta por convertirse en plataforma de reexportación de gas fósil licuado hacia Asia, advierte el estudio México en la Encrucijada Gasífera.
"La propuesta de que México sea un centro logístico (hub) exportador en el Pacífico se apoya en gas que no se produce en el país. La operación simultánea de compromisos externos aunados a la curva interna de demanda, exige holguras en ductos, compresión y almacenamiento que actualmente no existen", advierte el estudio presentado este viernes en videoconferencia por su autora Aleida Azamar.
"La probabilidad de que la exportación compita con picos domésticos es alta, lo que terminaría por elevar los precios para los consumidores locales", agrega.
El reporte advierte que la mayor parte de las plantas de licuefacción proyectadas en el Pacífico, y algunas en el Golfo de México, dependen del suministro de gas estadounidense, lo que las sujeta a permisos y reglas en dos jurisdicciones y las vuelve vulnerables a cambios regulatorios y políticos externos.
La industrialización del Golfo de California, indica, implica riesgos ambientales, sociales y económicos, particularmente para las comunidades costeras.
El estudio señala además que la producción nacional de gas fósil disminuyó 35 por ciento entre 2009 y 2024, al pasar de 7,031 a 4,572 millones de pies cúbicos diarios, lo que ha sido determinado por el agotamiento de los campos marinos y la baja inversión.
En el caso de las reservas probadas y probables del combustible, señala que apenas se plantean 13 años de horizonte de abasto.
En tanto, alerta que las importaciones de gas aumentaron de 281 a 6,666 millones de pies cúbicos diarios y hasta el 80 por ciento del combustible consumido en el país proviene actualmente de Estados Unidos.
En cuanto a la capacidad de almacenamiento estratégico, remarca que México solo tiene capacidad para 2 días y está altamente expuesto a choques de precio y oferta.
De acuerdo con el estudio, la demanda nacional de gas fósil pasará de 8,560 millones de pies cúbicos diarios en 2023 a 16,500 millones en 2050, un incremento impulsado principalmente por la generación de electricidad.
Y en ese escenario de alta vulnerabilidad del abasto interno, señala, se evalúan ahora tres grandes proyectos de plantas de licuefacción y terminales de exportación de gas fósil procedente de Texas y con destino a Asia: Terminal de Sonora-Seguro, en Puerto Libertad, Sonora; Amigo, en Guaymas, Sonora, y Vista Pacífico, en Topolobampo, Sinaloa.