Estudiantes de la Facultad de Ciencias iniciaron el cierre en el cruce de Periférico y avenida Chapultepec, con dirección hacia Salvador Nava, provocando el colapso de la circulación. En solidaridad, alumnos de la Facultad de Psicología bloquearon la glorieta del Distribuidor Juárez y avenida Universidad rumbo a la zona centro.
La movilización, señalaron, se realizó de manera pacífica y responde a la exigencia de justicia ante la presunta agresión de un docente contra una alumna, caso denunciado desde diciembre ante la Fiscalía General del Estado y la Defensoría de los Derechos Universitarios.
Sin embargo, el conflicto no es aislado. Estudiantes de Psicología también se sumaron a la protesta bajo el argumento de que dentro de su propia facultad se han presentado situaciones de hostigamiento y acoso, incluso entre personal administrativo y trabajadores, lo que derivó previamente en paros laborales. Aseguran que, pese a estas denuncias, la rectoría ha mantenido una postura omisa y sin acciones contundentes.
La suma de inconformidades deja entrever una problemática estructural, protocolos que, en el papel, prometen salvaguardar la seguridad e integridad de docentes, personal administrativo y, sobre todo, estudiantes, pero que en la práctica —acusan— operan con lentitud, discrecionalidad o silencio institucional.
En el caso más reciente, el docente señalado continuó impartiendo clases durante varias semanas después de que se presentaran las denuncias. No fue sino hasta que los estudiantes realizaron manifestaciones, paro de actividades y cierres viales que la universidad anunció su retiro temporal, en tanto la Fiscalía emite una resolución final.
Para la comunidad universitaria inconforme, el mensaje es claro, sin presión pública, no hay reacción institucional.
Tras varias horas de bloqueo, los estudiantes de Ciencias liberaron las vialidades luego de acordar una mesa de diálogo a puerta cerrada con la Defensoría de los Derechos Universitarios. Se espera que de dicha reunión surjan acuerdos concretos y no únicamente compromisos discursivos.
Hasta ahora, ningún alumno ha querido emitir declaraciones formales ante medios, atendiendo la solicitud de la presunta víctima de mantener prudencia para no entorpecer el proceso legal en curso.
Los cierres viales no solo afectaron la movilidad en el Periférico y avenidas clave de la capital; también evidenciaron un malestar que rebasa un caso particular y apunta a fallas recurrentes en los mecanismos internos de atención, prevención y sanción.
Hoy, la exigencia no se limita a la resolución de un expediente. La comunidad demanda que la universidad revise y fortalezca sus protocolos de actuación para garantizar entornos seguros, porque si la institución no puede proteger la integridad de su personal y de sus estudiantes —que son el centro de su razón de ser—, la crisis dejará de ser coyuntural para convertirse en estructural.