El incremento reciente de casos de sarampión en distintos países del continente ha generado dudas sobre quiénes deben aplicarse la vacuna y quiénes no. Ante este escenario, especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han explicado que, en la mayoría de los casos, las personas mayores de 50 años no requieren vacunarse contra esta enfermedad, debido a que ya cuentan con inmunidad natural adquirida décadas atrás.
De acuerdo con expertos en salud pública, esta recomendación no implica que la vacuna sea peligrosa para los adultos mayores, sino que responde a criterios epidemiológicos relacionados con la forma en que circulaba el virus antes de la implementación masiva de programas de vacunación. Actualmente, las campañas de inmunización se enfocan principalmente en sectores con mayor riesgo de contagio por falta de esquema completo.
Especialistas explican que, antes de que existiera la vacunación universal, el sarampión era una enfermedad común durante la infancia. Debido a la alta circulación del virus, una gran parte de la población nacida antes de la década de 1970 estuvo expuesta al contagio y desarrolló defensas permanentes tras superar la enfermedad.
El coordinador del Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes de la UNAM, Samuel Ponce de León Rosales, señaló que “las personas de más de 50 años no requieren la vacuna porque cuando eran menores la transmisión del sarampión era muy intensa y es casi seguro que lo padecieron y, por lo tanto, están inmunizados contra él”.
¿Por qué no se deben vacunar los mayores de 50 años?
Actualmente, las campañas de inmunización se enfocan principalmente en sectores con mayor riesgo | Archivo
Esta inmunidad natural suele ser duradera, por lo que la aplicación de refuerzos en este grupo no forma parte de las estrategias actuales de salud pública. En cambio, las autoridades sanitarias concentran los esfuerzos en quienes nacieron cuando la enfermedad ya era menos frecuente y dependen principalmente de la vacunación para generar protección.
El esquema vigente contempla la aplicación de dos dosis de la vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y paperas, generalmente administradas durante la infancia. Mantener este esquema completo continúa siendo la principal medida preventiva para evitar brotes.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que se transmite a través de gotículas respiratorias expulsadas al hablar, toser o estornudar. El virus puede permanecer en el aire o en superficies durante varias horas, lo que facilita su propagación en espacios cerrados o con alta concentración de personas.