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La falta de municipalización deja calles oscuras

Fraccionamientos que no han sido entregados formalmente al Ayuntamiento, siguen operando bajo la responsabilidad de sus desarrolladores

San Luis Potosí, SLP.- En distintos puntos de la capital potosina, la oscuridad en las calles no siempre es consecuencia de luminarias descompuestas, sino de un problema administrativo que arrastra años, fraccionamientos que no han sido entregados formalmente al Ayuntamiento y que siguen operando bajo la responsabilidad de sus desarrolladores.
 
El director de Servicios Municipales, Christian Azuara, explicó que aún existen colonias que no han concluido su proceso de municipalización, lo que limita la capacidad del gobierno municipal para atender servicios básicos, particularmente el alumbrado público. En estos casos, el Ayuntamiento no puede intervenir de fondo, aun cuando los vecinos enfrenten apagones constantes.
 
Uno de los ejemplos más claros se encuentra al norte de la ciudad, en los fraccionamientos Piquito de Oro. Mientras que Piquito de Oro 2 ya fue regularizado y cuenta con atención municipal, Piquito de Oro 1 continúa en una etapa complicada, aunque —según Azuara— ya existe diálogo con el desarrollador para avanzar hacia una solución definitiva.
 
El problema se repite en otros puntos de la ciudad. Azuara detalló que en varios fraccionamientos el alumbrado público sigue registrado ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a nombre de los fraccionadores, lo que provoca cortes de energía por adeudos. En estos casos, aclaró, no se trata de lámparas dañadas, sino de suspensiones del suministro eléctrico por falta de pago.
 
Un caso emblemático es el de Villa Magna, donde el recibo de luz del alumbrado continúa a nombre del desarrollador, impidiendo al municipio hacerse cargo directamente del servicio. El funcionario recordó que situaciones similares ya se han vivido antes, como en lo que hoy es el municipio de Pozos, donde el Ayuntamiento tuvo que asumir deudas heredadas para poder restablecer el alumbrado.
 
Azuara subrayó que el alumbrado público suele ser el último servicio que los desarrolladores entregan, debido a que debe cumplir con estrictas condiciones técnicas y de seguridad. El Ayuntamiento, dijo, no puede recibir infraestructura en mal estado ni instalaciones que carezcan de estudios que garanticen su correcto funcionamiento.
 
En Villa Magna, el deterioro de la infraestructura quedó evidenciado recientemente con la caída de un poste que derivó en el fallecimiento de una persona, un hecho que puso sobre la mesa los riesgos de recibir instalaciones sin las condiciones adecuadas. Mientras no se complete formalmente la entrega, el municipio no puede incorporar el sistema de alumbrado ni realizar modificaciones profundas, ya que hacerlo implicaría alterar los planos originales del fraccionador.
 
Así, mientras los procesos de municipalización permanecen inconclusos, hay colonias que siguen pagando el costo de una ciudad que creció más rápido que sus reglas, quedando literalmente a oscuras entre responsabilidades que nadie termina de asumir.
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