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Los minerales críticos y el nuevo mapa de oportunidades para San Luis Potosí

Opinión

Los minerales críticos están en el centro de la competencia tecnológica global. Son indispensables para semiconductores, baterías, autos eléctricos, energías limpias, dispositivos electrónicos e incluso la industria de defensa. Su creciente relevancia responde, en gran medida, al dominio asiático que han consolidado en la extracción y procesamiento de tierras raras y otros insumos, lo que llevó a Estados Unidos y a sus aliados a replantear sus cadenas de suministro.

México aparece como un socio clave por su cercanía geográfica, su integración productiva regional y su riqueza mineral. El plan anunciado busca identificar minerales prioritarios, coordinar políticas comerciales, fortalecer la seguridad de suministro y construir un esquema de cooperación que podría reorientar la política minera nacional.

Para San Luis Potosí, este debate es relevante porque el estado participa en la producción de fluorita, un mineral esencial para procesos vinculados con la electrónica avanzada y los semiconductores. Además, un sector automotriz dinámico y cadenas industriales integradas abren la posibilidad de conectar la minería con la manufactura de mayor valor agregado.

Reducir la conversación a razones económicas sería incompleto y no podemos caer en ello. El debate plantea preguntas legítimas sobre soberanía, regulación ambiental y protección de comunidades. Diversos sectores han advertido que un nuevo ciclo extractivo podría generar impactos negativos si no se establecen reglas claras, mecanismos de consulta y estándares rigurosos de responsabilidad social y ambiental.

El desafío consiste en encontrar equilibrio sin dejar de ver el cuadro completo. Participar en nuevas alianzas industriales de América del Norte puede fortalecer la posición de México en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y transformaciones tecnológicas aceleradas. Al mismo tiempo, el país necesita construir un modelo de minería del siglo XXI que combine innovación, transparencia, beneficios tangibles y cuidado medioambiental del territorio.

La pregunta de fondo no es si México debe participar en esta nueva diplomacia de minerales críticos, sino en qué condiciones lo hará y quiénes lo aprovecharán realmente. Para estados industriales como San Luis Potosí, la oportunidad está en dejar de ser solo proveedores de materias primas y convertirse en nodos de valor dentro de cadenas productivas más complejas.

La transición energética y tecnológica ya redefine la economía global y comprender este momento con mirada estratégica permitirá abrir caminos de desarrollo regional sostenible sin repetir errores del pasado.

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