El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, encabezado por Bad Bunny, no solo fue un despliegue musical, sino también un potente mensaje social. Entre coreografías, invitados y referencias a la cultura latina, hubo una escena que capturó especialmente la atención: el momento en que el cantante entrega un premio Grammy a un niño que observa la ceremonia desde su casa junto a sus padres.
La imagen, cargada de simbolismo, desató preguntas inmediatas: ¿quién es ese menor?, ¿representa la infancia del artista o alude a un caso real vinculado con la crisis migratoria en Estados Unidos?
Un show con invitados de alto perfil
La presentación del “Conejo Malo” incluyó apariciones de figuras como Lady Gaga, Ricky Martin, Karol G y el actor Pedro Pascal, consolidando un espectáculo de alto impacto y marcado por un discurso prolatino.
Sin embargo, el segmento más comentado fue el del niño que recibe simbólicamente el Grammy que el propio Bad Bunny había obtenido horas antes como Álbum del Año. La escena mostró al menor sentado frente a un televisor, mirando la premiación con asombro, mientras el cantante rompía la barrera entre la pantalla y la realidad.
¿Es el niño Liam Ramos?
En redes sociales surgió de inmediato la versión de que el menor podría ser Liam Ramos, también conocido como Liam Conejo, un niño de cinco años cuya detención por parte del ICE en Minnesota provocó indignación nacional a inicios de 2026.
Medios especializados, como Sports Illustrated, aclararon que el niño del show no es Liam Ramos, sino un actor infantil identificado en algunos reportes como Lincoln Fox. Aun así, analistas coinciden en que el segmento fue diseñado como una alusión directa al caso Ramos y, en general, a la situación de miles de familias migrantes.
El trasfondo del caso Ramos
Liam Ramos fue detenido el 20 de enero junto a su padre Adrián Alexander Conejo Arias y trasladado a un centro en Dilley, Texas. Tras una batalla legal, un juez federal ordenó su liberación el 1 de febrero. El episodio generó protestas y pronunciamientos de legisladores como Joaquín Castro, quien denunció el impacto emocional sufrido por el menor.
En entrevistas posteriores, el padre del niño declaró que Liam “sigue asustado” y que la familia vive con temor a una nueva detención, un contexto que el show de Bad Bunny pareció evocar de forma artística.
Un mensaje más allá de la música
El simbolismo se reforzó cuando el cantante apareció con un balón de fútbol americano con la frase “Juntos, somos América”, subrayando la idea de unidad y resistencia. Medios como The Guardian interpretaron el gesto como una crítica a las políticas migratorias y una reivindicación del papel de la comunidad latina en Estados Unidos.
Con esta puesta en escena, Bad Bunny transformó el evento deportivo más visto del país en una plataforma de visibilidad para historias como la de la familia Ramos, recordando que detrás de las cifras migratorias hay rostros, sueños y niños que miran la televisión imaginando un futuro distinto.