Con el canto de un reloj cucú como preámbulo a "Your New Cuckoo" arrancó, a las 21:18 horas, el concierto con el que The Cardigans regresó a México.
El quinteto sueco, con Nina Persson al frente, era bañado por luces rosas y blancas en el escenario del Pepsi Center WTC.
"Mírense, Ciudad de México", dijo la cantante en inglés. "¡Hola!", agregó en español. "Increíble verlos de nuevo. Somos The Cardigans, ustedes ya nos conocen", agregó en inglés, antes de proseguir con sus éxitos de indie pop y rock alternativo.
Durante "Travelling With Charley", y cuando el público disfrutaba el show, un joven fan rompió la armonía generada y tres integrantes del personal de seguridad lo sacaron a la fuerza.
Después hubo un guiño a la música latina, concretamente a su folclor. Con su dulce voz, Persson interpretó "Gracias a la Vida", de Violeta Parra, en sueco, y con hoja en mano, para ir siguiendo la letra, después de un fragmento cambió al español, lo cual el público agradeció entre aplausos y gritos.
Con arreglos de jazz comenzó el clásico noventero "Lovefool", y de inmediato la gente sacó los celulares para captar el momento. Luego de la introducción, continuó la versión original del tema, uno de los más coreados de la noche.
La escenografía apostaba por la sobriedad: iluminación puntual, atmósferas cambiantes y la ausencia de pantallas para no distraer la atención del show.
A unos pasos del escenario hubo un área para personas con discapacidad, a quienes se les brindó ayuda para ingresar en sus sillas de ruedas, incluso acompañados de sus familiares con sus respectivos boletos.
El sonido fue pulcro y bien balanceado, con guitarras que oscilaron entre la suavidad melódica y destellos de distorsión controlada, mientras la base rítmica sostuvo con firmeza un repertorio que, pese al paso del tiempo, conserva frescura.
La banda nórdica combinó nostalgia noventera, elegancia pop y una ejecución precisa que confirmó la vigencia de su catálogo, con éxitos como "Erase/Rewind" y "My Favourite Game".
Ante un recinto prácticamente lleno, construyó un recorrido equilibrado por su discografía, con énfasis en los temas que los colocaron en el radar global durante la segunda mitad de los 90 y principios de este siglo.
En el exterior del recinto había puestos de mercancía no oficial, donde resaltaban playeras con un diseño de cinco gatos caracterizados como los integrantes del grupo con la leyenda The Cardicats, a 200 pesos.