Japón y Noruega han logrado convertir un problema global en una oportunidad tecnológica al demostrar que la arena del desierto, mezclada con madera triturada, puede transformarse en un material sólido apto para la construcción. El avance, desarrollado por la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) y la Universidad de Tokio, queda recogido en un estudio publicado en el Journal of Building Engineering, donde se detalla el proceso y sus aplicaciones potenciales.
El hallazgo parte de una paradoja bien conocida por el sector: mientras la industria extrae arena de ríos, canteras y fondos marinos con un elevado impacto ambiental, los desiertos concentran millones de kilómetros cuadrados de arena considerada inútil. Este tipo de arena, demasiado fina, nunca ha sido válida para el hormigón convencional, pese a su abundancia y fácil acceso en regiones áridas.
Según explica Ren Wei, investigador de la NTNU y autor principal del estudio, "el principal problema es que la arena del desierto es tan fina que no permite que el hormigón alcance la resistencia necesaria para su uso estructural". Esta limitación ha condicionado durante décadas el desarrollo de alternativas que permitieran reducir la presión sobre los recursos naturales tradicionales.
Un nuevo material sin cemento
La solución propuesta por el equipo investigador rompe con el modelo clásico de fabricación. El material, denominado Botanical Sand Concrete, combina arena desértica y polvo de madera en proporciones similares, sometidas a un proceso de prensado térmico a alta presión y una temperatura cercana a los 180 grados. A diferencia del hormigón habitual, no emplea cemento ni reacciones químicas complejas.
La clave reside en la lignina, un polímero natural presente en la madera que, bajo calor y presión, se ablanda y actúa como un adhesivo orgánico. Este comportamiento, reforzado por la alcalinidad natural de la arena, permite unir las partículas de forma estable y generar bloques con una resistencia suficiente para usos prácticos.
Aplicaciones y límites del 'sandcrete'
Los ensayos realizados en laboratorio han confirmado que este material cumple los requisitos de los estándares industriales japoneses para adoquines y pavimentos peatonales. Las pruebas analizaron variables como presión, tiempo de prensado y tipo de arena, demostrando que incluso la arena extremadamente fina puede adquirir un comportamiento estructural adecuado.
Los investigadores subrayan que el mayor beneficio ambiental se obtiene si el material se produce cerca de las zonas desérticas, evitando transportes innecesarios. Además, estudian sustituir la madera por residuos agrícolas para reducir aún más su impacto ecológico, aunque advierten de que serán necesarias nuevas pruebas antes de su aplicación a gran escala en climas fríos.