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Por qué una persona es infiel y decide quedarse en la relación

La infidelidad no siempre termina en ruptura. En muchos casos, quien engaña decide quedarse, pedir perdón y prometer cambios, una contradicción que plantea una pregunta incómoda: ¿por qué no se va?

Hay una escena que se repite más de lo que nos gustaría admitir: descubres la infidelidad, el golpe es brutal… y aun así él no se va. Pide perdón, jura amor, promete cambiar. Dice que quiere seguir contigo. Y entonces aparece la pregunta incómoda: si fue infiel, ¿por qué no termina la relación?
 
La respuesta no es simple, pero sí reveladora, ya que, según The HopeLine Resource Center For Community Development, cuando un hombre engaña y decide quedarse, muchas veces no se trata de amor romántico en el sentido profundo, sino de objetivos distintos dentro de la relación. No todos entran a una pareja buscando lo mismo, aunque usen las mismas palabras. Otro de los motivos habituales es porque “sienten que el romance se ha esfumado de su relación, y tener un romance ilícito les da una sensación de excitación”.
 
Razones comunes por las que una pareja es infiel
De acuerdo con los especialistas, no todas las infidelidades están planeadas. Muchos hombres no salen con la intención de engañar, pero tampoco tienen límites internos sólidos. La tentación aparece una ex, una compañera de trabajo, alguien que insiste y no saben o no quieren decir que no. No es falta de oportunidades; es falta de autocontrol y responsabilidad emocional. Aquí conviene ser claras: la tentación existe para todas las personas. La diferencia está en la capacidad de sostener una decisión a largo plazo, incluso cuando nadie está mirando.
 
El peso de lo aprendido y lo normalizado
El entorno importa más de lo que creemos, incluso, estudios en psicología social muestran que el comportamiento se contagia en círculos cercanos. El consejero matrimonial Gary Neuman, tras entrevistar a 200 hombres casados (fieles e infieles), encontró que el 77% de los hombres infieles tenía un amigo cercano que también lo era. Crecer en hogares donde la infidelidad fue normalizada o moverse en grupos donde “no pasa nada” baja el umbral de culpa. Pero ojo, no es una condena automática, pero sí una señal de alerta. Las creencias sobre la fidelidad no nacen de la nada.
 
La pareja está acostumbrada a ser infiel
Un hombre que engaña, es perdonado y no enfrenta consecuencias reales aprende algo peligroso: que puede hacerlo otra vez (o las que quiera). Cada infidelidad sin límites claros reduce la barrera moral. Por eso, si alguien ha sido infiel en relaciones pasadas —o varias veces contigo—, la probabilidad de reincidir es mayor, incluso si promete que “esta vez será diferente”. En el mismo estudio de Neuman, solo el 12% de los hombres infieles dijo que la persona con la que engañó era físicamente más atractiva que su pareja. No se trata de belleza, ni de competencia entre mujeres, se trata de patrones.
 
¿Por qué tu pareja fue infiel y qué significa para la relación?
La psicología dice que amar no inmuniza contra decisiones egoístas. Pero amar tampoco justifica quedarse sin asumir consecuencias. La infidelidad siempre es responsabilidad de quien la comete. No es causada por “lo que faltaba” en la pareja, sino por lo que faltó en la decisión.
 
Después de una traición, solo hay dos caminos honestos: Él debe decidir si está dispuesto a hacerse cargo del daño y cambiar hábitos, cortar vínculos dañinos, ser transparente, ir a terapia; así como sostener el proceso incómodo de reconstruir la confianza. Si no puede o no quiere, lo más responsable es analizar si realmente vale la pena seguir en pareja.
 
La otra parte, deberá hacer un ejercicio de introspección y preguntarse algo esencial: ¿este es el tipo de amor que quiero en mi vida? Seguir o irse implica trabajos distintos, pero ambos requieren de esfuerzo. Lo que no es opción es quedarse en pausa, esperando a que el amor compense la traición.
 
Debes saber que no todas las personas engañan y no todas las historias terminan igual: solo tú tienes la decisión de seguir o cortar el lazo. Pero cuando alguien te es infiel y aun así no te deja, no siempre es porque no pueda vivir sin ti. A veces es porque no quiere renunciar a lo que obtiene. Entender esa diferencia no rompe el corazón: lo protege. Así que cualquiera que sea el motivo, debes comprender que no hay prisa por tomar una decisión. Escuchar tu interior e incluso, buscar ayuda de los profesionales en psicología, son algunas de las herramientas que te ayudarán a encontrar la respuesta.
 
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