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Una UASLP menos arrogante

La Brújula

Las universidades públicas, incluyendo a la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, se han vuelto un completo lío, deben ser menos arrogantes, más adaptables y autocríticas.
No basta que en su autoconceptualización, se definan muy soberbias como resilientes, si no lo son en los hechos.
No es menor. La UASLP que presume ser la universidad pública con la mayor capacidad de admisión, poco más de 7 mil por ciclo, y con la comunidad estudiantil más grande, poco más de 20 mil; tiene la responsabilidad de formarlos con las habilidades y competencias más adecuadas, porque serán los que darán las soluciones a las demandas del mercado laboral, y generarán las promesas del mañana, el futuro.
La Universidad permanece en un funesto soliloquio, ensimismada, más atenta a las voces de sus grupos de notables.
Como ejercicio, trate de recordar cuándo fue la última ocasión que el rector Alejandro Zermeño le habló con franqueza a su comunidad estudiantil. No a través de los diferentes canales disponibles, los institucionales muy fríos, sino en directo, en corto, y que el diálogo sea por cómo tener una mejor Universidad.
El diálogo más reciente, fue en octubre pasado, y no nació del rector, sino de la propia comunidad estudiantil que le habló con fuerza y le expuso sus inconformidades, después de un episodio triste y trágico.
La UASLP organizó un foro hace poco, en el que expuso su monótono soliloquio convertido en un circunloquio, la importancia de la autonomía, las dificultades impuestas, por los recursos limitados.
Conclusiones del foro “¿Cómo pueden las universidades latinoamericanas transformarse en verdaderos motores de aprendizaje, inclusión e innovación?”, son demoledoras las sugerencias aportadas por representantes de la SEP o el Banco Interamericano de Desarrollo.
A la UASLP le ayudaría colocarse más en perspectiva.
Una es que en el Foro Económico Mundial, realizado en Davos, Suiza, advierten que las habilidades que los jóvenes aprenden en las universidades, tienen una caducidad no mayor a cinco años. ¿Qué cree que pase con una Universidad que ni siquiera le habla a sus alumnos?, recuerde el lío de los soliloquios.
Ahora piénselo en términos de responsabilidad, y las maneras en que la Universidad es causante de empeorar a los jóvenes. Para la UASLP es sencillo y lo dicen con ligereza, rechazan alumnos, por miles, porque no pueden aceptar a más. Y lo dicen año con año de manera sistemática. Ahora, también, conceptualícelo desde el jóven que no ingresa, sufre la frustración y cae en depresión. Los hay verdaderos cuadros agudos. No hay mucha responsabilidad ahí.
Ese fenómeno en particular ha tenido como consecuencia, que las universidades, la UASLP en este caso, pierdan relevancia porque las nuevas generaciones, no la observan ni identifican como un camino a seguir en sus vidas.
"Algo estamos dejando de hacer en las universidades si los jóvenes están buscando la felicidad y la justicia en plataformas”, es otra de las demoledoras conclusiones del foro.
Así, haga esa combinación como experimento social y haga sus propias conclusiones: un joven decepcionado porque no pudo ingresar a un espacio universitario -piense en facultad de Medicina donde desde hace años ingresan apenas arriba de cien, pero aspiran miles-, la calidad educativa y excelencia está ensombrecida por escándalos, o no es más un referente de empleabilidad.
La UASLP no se fija en eso e insiste en sus alegatos de su precaria condición financiera, mientras que se zambulle en bochornosos escándalos de compras focalizadas de ropa interior.
Otra vez: menos arrogancia, más adaptabilidad y autocrítica.
Un ejemplo práctico, rápido, pese a lo costoso de su nómina, la UASLP no es capaz siquiera de detonar un programa que impulse sostenibilidad, y cree techos o aldeas verdes o de reforestación masiva. Los árboles que hay en muchas facultades, son los que datan de hace muchos años. No los hay nuevos. ¿Su obligación? Quizá no, pero es un ejemplo, y ese es el mismo que se busca inculcar en cada jóven en formación.
Un estimado amigo universitario también plasma la otra parte, la interior y oportunidades. Hay cientos de docentes que están subocupados. Con una reorganización, puede activárseles en más programas educativos, enriquecer la oferta y darle mas lustre a la institución. Barreras las hay, los resquemores que puedan tener los sindicatos académicos. No quita sin embargo, es una alternativa.
La UASLP, como principal formadora y captadora de alumnos, como lo presumen, ya no es garantía de empleabilidad, porque está más inmersa en conflictos internos y sus causas que en cómo se mueve el exterior HACIA SUS MUCHACHOS, HACIA SU COMUNIDAD ESTUDIANTIL.
No debe ser ni insensible ni excesiva y fríamente práctica. Todavía, hay varias familias potosinas que tienen una tradición o los invade la identidad, y anhelan una hija o hijo egresado de las aulas universitarias.
El problema es que la UASLP ya no les habla a ellos.
 
@LA_BRÚJULA_O
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