En tierra de niños, el dibujo animado es rey. Es la primera aproximación que tenemos al cine: esas imágenes -ya vistos en cuadernos para colorear o libros con ilustraciones- son el vehículo perfecto para contar historias.
Llega una cinta animada y colorida, con una historia especial para toda la familia: Arco.
En un lugar precioso, un arco iris surca el cielo y Arco, un niño, ve descender a sus padres, a quienes busca acompañar en su próxima expedición en el tiempo; ante la negativa de ir con ellos, decide actuar por su propia cuenta, y es así como conoce a Iris, una niña del año 2075 que lo acompaña en la aventura.
Esta película animada francesa es una historia imaginativa y futurista, que incluye adelantos interesantes de un mundo híper moderno, así como fenómenos meteorológicos, como el arcoíris.
La animación, muy clásica -nada de sofisticaciones 3D- retrata bien ese futuro: tecnología atractiva como casas protegidas por burbujas, robots-nanas, escuelas donde para enseñar la historia, se revive, literalmente. Hay buenos momentos de acción, y unos semi villanos cómicos.
Sin embargo, hay un tinte ligeramente melancólico en la trama: los papás trabajan a distancia y la convivencia es solamente a través de hologramas.
Así pues, pese a que el filme es mayormente optimista, es interesante que permea un contexto más profundo, un mensaje menos masticado que la mayoría de las historias animadas. Retoma temas que ya se han tratado: crecer y arriesgarse, pero sin dar todas las respuestas a la audiencia.
En suma, esta cinta nominada al Óscar, es una historia bien contada cuya animación entretiene y hace reflexionar tanto a los más chiquitos, como a sus papás.