Vértice
Amigas y amigos de Plano Informativo, hoy hablaremos del cáncer, y es que aun hoy, hablar de cáncer sigue generando miedo, incertidumbre y, muchas veces, silencio. Sin embargo, hoy más que nunca, también es necesario hablar de esperanza, prevención y corresponsabilidad social. En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, vale la pena detenernos a reflexionar no solo sobre la magnitud del problema, sino sobre todo lo que sí está en nuestras manos para cambiar su historia.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel global. No obstante, la propia evidencia científica confirma algo profundamente alentador, hasta 4 de cada 10 casos de cáncer pueden prevenirse mediante acciones cotidianas, políticas públicas efectivas y acceso oportuno a servicios de salud. Esta realidad nos obliga a replantear la narrativa, el cáncer no es solo una sentencia, también es un llamado urgente a la prevención y a la detección temprana.
En México, los datos oficiales del sector salud y del INEGI muestran un panorama claro. En las mujeres, los tipos de cáncer con mayor mortalidad continúan siendo el de mama y el cérvico-uterino, seguidos por los de estómago, hígado y vías biliares. En los hombres, destacan el cáncer de próstata, pulmón y tráquea. Detrás de estas cifras hay historias, familias y proyectos de vida que pueden protegerse si actuamos a tiempo.
La prevención sigue siendo nuestra herramienta más poderosa. No fumar, evitar el consumo nocivo de alcohol, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regular y cuidar la salud emocional no son solo recomendaciones médicas, son decisiones que impactan directamente en nuestra calidad y esperanza de vida. A ello se suma la vacunación contra el virus del papiloma humano y la hepatitis B, así como la reducción de la exposición a factores ambientales nocivos. Pequeños cambios sostenidos generan grandes resultados.
Igualmente importante es la detección temprana. Exámenes como la mastografía, el Papanicolaou, las pruebas de detección de cáncer de próstata y colon, así como la atención a señales de alarma, permiten identificar la enfermedad en etapas iniciales, cuando los tratamientos son menos invasivos y las probabilidades de curación son mucho mayores. Detectar a tiempo no solo salva vidas, también reduce el impacto emocional, económico y social que el cáncer puede generar.
Hoy, gracias a los avances médicos, científicos y tecnológicos, miles de personas viven más y mejor después de un diagnóstico de cáncer. Las nuevas terapias, la atención integral y el acompañamiento psicológico han transformado la experiencia de quienes enfrentan esta enfermedad. El cáncer ya no siempre es sinónimo de derrota; en muchos casos, es una batalla que se gana con información, atención oportuna y apoyo colectivo.
Pero esta lucha no corresponde únicamente a quienes reciben un diagnóstico. Es una responsabilidad compartida. Gobiernos, instituciones de salud, escuelas, familias y sociedad civil debemos trabajar juntos para fortalecer la cultura de la prevención, garantizar el acceso a servicios médicos y acompañar con empatía a quienes atraviesan este proceso. Hablar de cáncer sin miedo, informarnos y actuar con solidaridad también es una forma de salvar vidas.
El cáncer no tiene rostro, edad ni condición social. Pero sí tiene algo claro, siempre hay tiempo para prevenir, para detectar y para acompañar. Cada consulta médica, cada campaña de concientización, cada acto de apoyo suma. Transformar el miedo en acción y la indiferencia en compromiso es la verdadera victoria.
Porque cada batalla es distinta, pero la lucha es de todas y todos. Y cuando caminamos juntos, la esperanza siempre es más fuerte que la enfermedad.Y ahí no hay viralidad que nos supere.
De corazón, gracias por su lectura.
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