La noche que debía ser de celebración en el Teatro de los Insurgentes terminó por encender las alertas entre el público. Miguel Bosé subió al escenario con un semblante visiblemente agotado y una voz debilitada que contrastó con la potencia escénica que durante décadas lo caracterizó. Su discurso fue pausado, con palabras arrastradas y evidentes esfuerzos para articular cada frase, una imagen que no pasó desapercibida para los asistentes.
El intérprete acudió como padrino a la develación de la placa por las 100 funciones del musical El fantasma de la ópera, una de las producciones más exitosas en la historia del recinto. Durante su breve participación recordó la primera vez que vio la obra y subrayó su relevancia histórica, señalando que en octubre se cumplirán 40 años de su estreno. Sin embargo, el mensaje estuvo marcado por constantes pausas para recuperar el aliento y una emoción contenida que lo llevó incluso al borde del llanto.
Bosé agradeció al productor Claudio Carrera y explicó que su presencia respondía al vínculo personal que mantiene con el teatro y a la amistad que lo une con el equipo creativo. No obstante, el momento más delicado llegó al final de su intervención, cuando felicitó a la producción y expresó su deseo de que la obra alcance mil representaciones, todo ello con una voz frágil y apenas audible. Tras concluir, abandonó el escenario con rapidez y se retiró sin atender a la prensa, reforzando la percepción de cansancio extremo.
Los problemas de voz del cantante no son nuevos. Desde 2017, Miguel Bosé ha enfrentado complicaciones derivadas de una sinusitis crónica que afectó su aparato fonador, provocándole disfonía, afonía y una notable pérdida de potencia vocal. A lo largo de los años, estos padecimientos lo obligaron a cancelar conciertos, someterse a tratamientos médicos y alejarse temporalmente de los escenarios. A ello se sumaron episodios personales complejos, como el robo a su domicilio en México en 2023, que él mismo calificó como traumático.
Pese a este contexto, el artista tiene programado su regreso al Auditorio Nacional los próximos 15 y 16 de mayo. Las fechas generan expectativa, pero también preocupación entre sus seguidores, quienes se preguntan si su voz resistirá un espectáculo de gran formato. Su reciente aparición dejó ver a un Miguel Bosé más frágil, aunque aún rodeado del respeto que impone una trayectoria que marcó a generaciones enteras.