Hasta hace poco circunscrito al ámbito deportivo o terapéutico, el calzado barefoot se consolida como tendencia en la moda gracias a un giro estético que lo ha hecho deseable para el uso diario. La moda mira al suelo y lo hace con una premisa clara: respetar la anatomía del pie sin renunciar a una apariencia cuidada.
Firmas emergentes, grandes marcas y profesionales de la salud coinciden en que esta corriente ya no se explica por razones funcionales, sino también culturales y visuales.
Si hace poco, ‘influencers’ sorprendían en las primeras filas de semanas de la moda con este calzado técnico, ahora las firmas democratizan la propuesta a pie de calle.
La reina, una de las primeras prescriptoras
Una de las primeras prescriptoras de este tipo de calzado en apariciones públicas fue la reina Letizia, que comenzó a utilizar este tipo de calzado en 2024, tras arrastrar problemas en los pies que le impedían recurrir con naturalidad al tacón. La fractura en una falange y el neuroma de Morton marcaron un punto de inflexión en su elección de calzado, priorizando modelos con suela plana y horma ancha.
“Al investigar sobre el calzado nos dimos cuenta de que no existía nada que uniese lo técnico, que respetase el pie, con una estética que realmente fuera deseable llevar”, explican a EFE Paloma y Sofía Vega-Penichet, fundadoras de Koops, firma española que se ha convertido en uno de los referentes de esta nueva tendencia.
Durante años fue percibido como un zapato asociado a la corrección postural, pero esa imagen ha comenzado a cambiar. En un primer momento, encontró un aliado de la mano de prescriptores más arriesgados en moda por sus connotaciones de ‘ugly shoe’, y se asienta con modelos más discretos y estéticos entre el público general.
“Zapatos barefoot cool para mujer” es la etiqueta de cinco palabras bajo la que enmarcan esta firma, y lo hacen dando vida a zapatos de aire casual en diseños que conceden a la estética la misma importancia que a los aspectos técnicos y funcionales.
En el radar de grandes firmas
Este cambio de percepción no se limita a las marcas independientes, también ha entrado en el radar de grandes firmas de calzado. Un ejemplo es la colaboración entre Mustang y Juanjo López, médico personal del tenista Carlos Alcaraz, para desarrollar la línea Mustang Free, calzado barefoot ponible y, sobre todo, a precios asequibles.
López reconoce que “el barefoot siempre se ha asociado a un calzado bastante caro” –generalmente precios que van de 200 a 300 euros–, pero subraya que el objetivo fue romper esa barrera. “Se buscó que fuera asequible para la población, sin renunciar a la calidad ni a los principios del calzado respetuoso”, explica.
Aunque es una tendencia al alza, no todo vale para embarcarse en el barefoot.
“Debe tener forma de pie, permitir libertad de movimiento y simular la sensación de ir descalzo, pero protegiendo frente a elementos externos”, esgrime el doctor. En otras palabras, “un calzado que no interfiera en la función natural del pie”.
Adoptar el barefoot en la edad adulta
Una de las cuestiones que más interés despierta es adoptar el barefoot en la edad adulta. Aunque lo ideal es comenzar en la infancia, insiste en que “el pie también puede cambiar a mejor cuando se utiliza un calzado respetuoso”. Eso sí, con una transición progresiva y plantillas intermedias durante varias semanas, para facilitar la adaptación.
Entre los beneficios menciona la mejora de juanetes incipientes, alteraciones en los dedos y el fortalecimiento general del pie. Este punto, el de la salud, es precisamente el que dio vida en un primer momento al proyecto de Koops.
El barefoot era una respuesta anatómica coherente, pero existía un vacío evidente.
“Tenía sentido desde la salud, pero no tenía presencia ni en moda ni en cultura urbana”, señalan.
“Creemos que el aspecto importa, no porque la estética sea un fin, sino porque si algo no te gusta visualmente no lo eliges, aunque sea saludable”, subrayan. Su última colección, ZEN, responde precisamente a esa idea de integración en un armario cotidiano, sin renunciar a los principios técnicos.
Un hueco en la moda
La moda ha jugado un papel decisivo en esta normalización. Al igual que ocurrió con el calzado tabi, de origen milenario japonés, el barefoot ha encontrado en el diseño contemporáneo una vía para llegar al gran público.
El tabi, concebido para separar el dedo gordo y favorecer el equilibrio, fue reinterpretado en la moda occidental a finales del siglo XX y hoy vuelve a verse en pasarelas, firmas de lujo y en los pies de celebridades. Esa silueta, antes percibida como extraña, ha ayudado a familiarizar al consumidor con una visión menos rígida del pie.
Barefoot y tabi comparten una misma lógica: cuestionar la forma estándar del zapato y recuperar la anatomía natural como punto de partida. En ambos casos, la estética ha sido determinante para la aceptación de un tipo de calzado que nace desde el respeto por la anatomía natural.