El reciente diálogo del gobernador Ricardo Gallardo Cardona con la dirigencia de Morena se inscribe en el escenario político tras el acuerdo estratégico alcanzado entre el PVEM, Morena y el PT rumbo al proceso electoral de 2027, en un contexto donde el Verde es la principal fuerza política bajo el liderazgo del mandatario Gallardo que siempre se pronunció a favor de una coalición sólida y competitiva en San Luis Potosí.
Lejos de un acercamiento protocolario, la conversación refleja la madurez política de Gallardo que mantiene todas las canicas en la mano en el último tramo de su sexenio, ha sabido construir puentes de comunicación con las fuerzas que integran la llamada Cuarta Transformación: Gallardo se posiciona así como un actor clave dentro de la alianza, no solo por el peso electoral del Verde en la entidad, sino por su capacidad de generar consensos y avanzar en una agenda común que privilegia la gobernabilidad y el desarrollo.
La fuerza política del PVEM en suelo potosino es incuestionable, en pocos años el Verde levantó una estructura robusta con presencia territorial, respaldo ciudadano y control de importantes espacios de poder, este crecimiento impulsado por una estrategia clara de cercanía social, programas visibles y una narrativa de resultados que ha logrado conectar con amplios sectores de la población.
El liderazgo de Gallardo ha sido determinante, su estilo directo, su constante recorrido por los municipios y su apuesta por una política de beneficios tangibles a los que menos tiene, han fortalecido la percepción de un gobierno activo y resolutivo. Esto ha permitido que el PVEM no solo conserve, sino amplíe su base electoral, convirtiendo a San Luis Potosí en un referente nacional para el partido.
Otro elemento central del diálogo con Morena ha sido la reconocida capacidad gestora de Gallardo ha demostrado habilidad para atraer inversiones, gestionar recursos federales y mantener una relación institucional fluida con el gobierno federal; estos logros le otorgan un valor estratégico dentro de la coalición, pues se traduce en resultados concretos que fortalecen el proyecto político común.
Como interlocutor, el mandatario se ha caracterizado por su pragmatismo y su visión de largo plazo. Entiende que la construcción de mayorías sólidas requiere diálogo permanente, acuerdos claros y respeto entre fuerzas aliadas. Su papel en esta etapa será clave para alinear intereses locales con los objetivos nacionales de la coalición, evitando fracturas y potenciando fortalezas.
De cara a 2027, el escenario en San Luis Potosí parece favorable para la coalición PVEM-Morena-PT, con un Partido Verde fortalecido, un gobernador con alta capacidad de operación política y una estructura territorial consolidada. La reunión de este lunes solo confirma la vigencia del acuerdo nacional, sino que anticipa una estrategia coordinada en la entidad, donde Gallardo se perfila como uno de los principales arquitectos de la coalición rumbo a los próximos retos electorales.