San Luis Potosí, SLP.- En San Luis Potosí, el problema no es la falta de espacios para personas con discapacidad, sino la cultura de quienes deciden ignorarlos. Cada mes, entre 15 y 20 automovilistas son sancionados por invadir cajones exclusivos, rampas o accesos destinados a quienes más los necesitan, una conducta cotidiana que no solo afecta la movilidad, sino que revela una profunda falta de empatía social.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de la capital mantiene un registro constante de estas infracciones, las cuales no son menores. “Traemos una estadística promedio de entre 15 y 20 infracciones mensuales, y no son sanciones menores, tienen un costo cercano a los 8 mil pesos”, advirtió el titular de la dependencia, Juan Antonio Villa Gutiérrez, al subrayar que se trata de una práctica recurrente que se detecta prácticamente todos los días.
El problema va más allá de un mal estacionamiento. El alcalde Enrique Galindo Ceballos alertó que el Ayuntamiento ha identificado acciones más graves, como la obstrucción deliberada de rampas, el borrado de la pintura que las identifica e incluso el robo de señalética. “Nos hemos encontrado con personas que borran la pintura de las rampas, que obstruyen los espacios y que incluso se roban la señalética; es una conducta que lastima a la sociedad”, señaló el edil.
Villa Gutiérrez explicó que muchos conductores intentan justificar la falta argumentando que solo ocuparon “una parte” del cajón, sin dimensionar el impacto real. “Luego resulta que dicen que nada más se estacionaron en la mitad del lugar, pero una persona con discapacidad requiere un espacio bastante amplio para maniobrar y poder subir o bajar del vehículo”, puntualizó el funcionario.
Ante este panorama, el gobierno municipal apuesta no solo por la sanción, sino por la concientización y la ampliación de la infraestructura. Como parte del proyecto de ordenamiento del Centro Histórico, los cajones exclusivos pasarán de 23 a 48 espacios. “La idea es que las personas que así lo necesiten encuentren un espacio disponible; por eso estamos trabajando muy fuerte en este tema”, afirmó Villa Gutiérrez, quien también reconoció que la destrucción de señalética es más frecuente en zonas foráneas del primer cuadro de la ciudad.
El mensaje es claro, estos espacios están en la vía pública y deben respetarse. No hacerlo no solo implica una multa elevada, sino una falta directa contra quienes enfrentan barreras todos los días y para quienes un cajón libre puede marcar la diferencia entre la autonomía y la exclusión.