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HOMILÍA: ¿Cómo puede ser feliz, alguien que está sufriendo?

Aún en medio del dolor, es posible ser dichosos; no, por la adversidad presente, sino por la alegría en lo que ha de venir.
 
La dicha, no depende tanto de lo que está sucediendo. Porque esto, es pasajero, y algún día tendrá que terminar.
 
En esta vida, que va de paso, la felicidad será tan grande como la capacidad de esperar.
 
El que no sabe esperar, tampoco sabrá vivir. Ya que no se puede vivir, cuando falta la esperanza.
 
Y, para un cristiano, el dolor no es causa de desdicha; valdrá la pena el sufrimiento, si está motivado por una causa.
 
Hoy nos dice el Señor, quiénes son aquellos, que, en esta vida, realmente son felices.
 
“Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos. (Mt.5).
 
Para el que sufre, es tiempo de saltar de alegría, ya que, el gozo que viene, no se compara con la adversidad presente.
 
En esta vida, que es pasajera, todo va de paso, nada permanece. Y la adversidad, por muy dura que ésta sea, tendrá que ceder el paso a la dicha permanente.
 
Quien vive creyendo, y anhela la eternidad, que es felicidad sin termino, ya podrá experimentar la gloria.
 
Pbro. Lic. Salvador Glez. Vásquez.
 
 
 
 
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo:
 
«Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
 
Bienaventurados los mansos,
porque ellos heredarán la tierra.
 
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
 
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.
 
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
 
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
 
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
 
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
 
Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo».
 
Palabra del Señor.
 
 
 
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