En una Universidad que lleva al menos tres años negándose a ser auditada, el hecho de que se hayan pagado facturas millonarias por productos que, según trabajadores, nunca ingresaron al inventario, debería encender alertas institucionales. Sin embargo, el rector optó por una narrativa que normaliza el gasto injustificado.
“No hubo sanción, la ropa se compró como puedes comprar cosas que no se venden, ahí está el material, existe”, declaró Zermeño Guerra, reduciendo el caso a una mala decisión comercial. Con esa afirmación, el rector evita pronunciarse sobre la responsabilidad administrativa, la autorización de pagos y la falta de controles internos. Más aún, el rector insistió en dar por concluido el caso, "es un asunto que ya está acabado por nosotros. En 2023 y 2024 se compraron a un proveedor ropa que no fue suficientemente adecuada para el personal universitario, no se vendió”.
El problema no es únicamente que la ropa no se haya vendido, sino que se adquirieron productos innecesarios en una institución que enfrenta carencias estructurales, desde infraestructura deteriorada hasta falta de insumos básicos en las facultades. La minimización del gasto resulta especialmente preocupante cuando se contrasta con la realidad que viven estudiantes y trabajadores.
Con esta declaración, la autoridad universitaria traslada el problema a una supuesta falta de adecuación del producto, eludiendo cualquier explicación sobre por qué se autorizó la compra, por qué no hubo sanciones y por qué el responsable directo dejó el cargo sin consecuencias.
Protección para Aranda Martínez
La figura de Marco Antonio Aranda Martínez, exdirector de la UniTienda, queda así diluida en el discurso oficial. Aunque su designación carecía de experiencia previa y estuvo marcada por un evidente beneficio administrativo, completar los años necesarios para jubilarse con el 100 por ciento de su salario su salida no implicó castigo, sino una pensión “bien resuelta”, según se reconoce de manera tácita. “El material de la ropa está en resguardo en contraloría”, señaló el rector, como si el simple resguardo sustituyera la rendición de cuentas. La frase funciona más como un cierre retórico que como una respuesta de fondo.
El mensaje institucional es claro, no hubo daño, no hubo responsables y no hay nada más que explicar. Pero en una universidad pública, el verdadero daño no está solo en las compras cuestionables, sino en la forma en que se normaliza la opacidad, se justifican gastos innecesarios y se premia a los funcionarios en lugar de sancionarlos. Las declaraciones del rector, lejos de disipar dudas, profundizan la percepción de que en la UASLP los problemas no se investigan, se administran con silencio y se archivan con discursos.
Malos manejos en la UASLP están a la vista: Lecourtois
"Los hechos son que los malos manejos financieros están a la vista de todos y mientras ocupen estos cargos yo creo que van a persistir estas observaciones", señaló el Rodrigo Joaquín Lecourtois López, titular del Instituto de Fiscalización Superior del Estado (IFSE) al referirse a la compra de más de 2.4 millones de pesos en lencería por parte de la UniTienda.
Lecourtois López apuntó que, desde que él está al frente, el IFSE ha señalado que el dinero que percibe la Universidad no es un dinero privado ni autónomo, ese dinero es público, incluso la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), estableció en una sentencia que la UASLP es un ente público descentralizado de Gobierno del Estado, "eso deja muy en claro que el dinero que percibe no es para que hagan con él lo que les da su regalada gana".
Éstas irregularidades laceran a la ciudadanía
Además cuestionó que a Aranda Martínez se le haya pagado un sueldo de más de 85 mil pesos, y que se jubile después con ese mismo sueldo, al haber trabajado solo 5 años en la Universidad, "eso es lo que lacera, lo que lastima a la comunidad universitaria y a la ciudadanía en general, porque el dinero que perciben no es un dinero para que hagan y deshagan como se les dé su regalada gana (...) no es para que vayan y compren un montón de prendas íntimas a una tienda que realmente no vende eso, no es su giro".
El auditor superior consideró que esto solamente exhibe la falta de transparencia, la falta de honradez, y por qué están negándose a ser auditados, para no ser exhibidos por ese tipo de malos manejos, "yo creo que en cualquier empresa a un encargado de almacén, si se avienta una compra de ese tipo yo creo va a ser denunciado penalmente por la propia tienda, o por lo menos despedido, y no premiado con una pensión vitalicia de más de 80 mil pesos al mes, eso es lo que lastima; además el cinismo de las autoridades universitarias también lastima el decir que es un tema cerrado porque el encargado que hizo esos manejos irregulares ya no está, entonces ya no hay nada que investigar a pesar de que la anomalía fue descubierta".
IFSE continuará con proceso de fiscalización
Para concluir dijo que el IFSE continúa con sus procedimientos se fiscalización, y en el caso de la UASLP está observado todo el presupuesto universitario porque al negarse a la auditoría se observa la totalidad de su cuenta pública. “El día de mañana van a ser llamados los funcionarios irresponsables de no entregar la información, pero ya va a ser individual, no se va a sancionar a la Universidad como institución, sino a los funcionarios irresponsables y cínicos que se niegan a ser auditados".
Diputados exigen que UASLP rinda cuentas
Los diputados María Dolores Robles Chairez, Jessica Gabriela López Torres y Luis Fernando Gámez Macías coincidieron en señalar que la UASLP debe rendir cuentas absolutas e información sobre el pago de facturas bajo el concepto de ropa íntima, fajas y tops deportivos, que en un lapso de cuatro años sumaron 2.4 millones de pesos, de acuerdo a información publicada en medios de comunicación.
La diputada Robles Chairez presidenta de la Comisión de Hacienda del Estado, señaló que esos hechos generan una alarma y las entidades fiscalizadoras deben atender y verificar los hechos, además de que se requiere la disposición de la Universidad porque "el que nada debe nada teme" y es necesario que se limpie la imagen de la institución, por ello es necesario revisar los gastos pues el hecho de que sea autónoma, no es una limitante para la rendición de cuentas.
Por su parte la diputada López Torres, presidenta de la Comisión Segunda de Justicia, señaló que hay gastos excesivos, “eso no debe de suceder en ningún organismo, sea autónomo o dependiente de los órganos de gobierno, por lo que la UASLP debe echar un vistazo respecto de sus criterios de gasto, respecto de sus sueldos, nosotros tenemos como criterio que nadie gane más que la Presidenta”. Además indicó que, "la autonomía no quiere decir que la Universidad pueda gozar de privilegios, habiendo tantos gastos entre sus universitarios como lo son de instalaciones, de catedráticos precisamente profesionalizados y especializados, más horas de trabajo en la universidad, instalaciones para deporte, etcétera; la Universidad tendrá que hablar al respecto, dar una explicación de por qué ha sucedido el gasto millonario en la UniTienda".
Pedirán a IFSE investigar malos manejos
Ante esta situación, la Comisión de Vigilancia de la Función de Fiscalización del Congreso del Estado, pedirá al IFSE que haga una investigación y que se llegue hasta las últimas consecuencias para conocer a fondo lo que está ocurriendo en la UASLP, ya que no puede ser que se distraigan 2.4 millones de pesos en la compra de lencería en la UniTienda, cuando hay tantas necesidades en la Universidad, señaló el diputado Luis Fernando Gámez Macías, presidente de dicha Comisión.
"Es un exceso que estamos viviendo por parte de la Universidad Autónoma, primero la reiterada negativa a ser auditada, y ahora vemos que con lo poquito que se da a conocer gastan 2.4 millones de pesos en comprar lencería, creo que esto deja muy mal parada a la Universidad, no la institución sino a la rectoría, a quién en este momento la administra; la autonomía es autonomía de cátedra, no es una aduana para impedir el acceso a la legalidad", declaró el legislador.
Finalmente Gámez Macías apuntó que es fundamental que haya transparencia en la Universidad, pues “pretenden preservar una burocracia dorada y esto es gravísimo, no puede estar ocurriendo, porque mientras los alumnos y los maestros requieren instalaciones más decorosas, quieren mejores condiciones académicas, el despilfarro sigue existiendo en la Universidad, y la reiterada negativa a ser auditada”.