La operación de la UniTienda de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) refleja una forma de administrar recursos que hoy resulta, cuando menos, cuestionable. Documentos oficiales y testimonios de trabajadores en activo y retirados revelan decisiones administrativas poco claras, patrones de gasto sin explicación pública suficiente y una cadena de omisiones que contrastan con los principios de transparencia que una institución pública de educación superior está obligada a cumplir.
Se expone uno de los episodios que ilustran cómo, en un espacio creado para fortalecer la vida universitaria, se normalizaron prácticas que hoy alimentan la crisis de confianza al interior de la comunidad y abren interrogantes sobre la eficacia de los mecanismos de control interno de la UASLP.
Este es el resultado de una investigación periodística que reúne testimonios de personal en activo y retirado de la tienda universitaria de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), así como información documental obtenida de plataformas oficiales de transparencia.
La revisión permitió identificar patrones de gasto, procesos administrativos y decisiones operativas ocurridas durante un periodo específico, a partir de datos verificables y documentos de carácter público. El caso que se presenta a continuación expone uno de los episodios detectados en la operación de la UniTienda, en el contexto del manejo de recursos universitarios y los mecanismos de control interno vigentes.
UniTienda: La tienda universitaria
El concepto de la tienda universitaria fue inaugurado en 1983 por el licenciado Guillermo Delgado, entonces rector de la UASLP. Es la tienda de autoservicio de la Universidad, que se ubica en la Avenida Salvador Nava, y está pensada como un espacio donde la comunidad universitaria puede adquirir productos y servicios diversos, más allá de artículos institucionales. La UniTienda forma parte de los servicios complementarios de la UASLP, alineados con iniciativas que buscan facilitar compras y apoyos económicos para la comunidad. En 2010 fue renovada, tanto en su exterior como en si interior, por iniciativa del entonces rector, Mario García Valdez, y se le conoce desde entonces como UniTienda.
Gastos excesivos en la UniTienda
Un caso muy específico, fue detectado y denunciado por propio personal en activo de la tienda de la UASLP; las fuentes consultadas, que piden el anonimato ante las represalias de las que puedan ser objeto, proporcionaron datos y referencias importantes con el pago de facturas bajo el concepto de ropa íntima, fajas y tops deportivos, que en un lapso de cuatro años sumaron 2.4 millones de pesos, esto durante la gestión de Marco Antonio Aranda Martínez.
En enero de 2022, el ex Secretario General de la UASLP, Marco Antonio Aranda Martínez, fue nombrado gerente de tienda de la Universidad, con un sueldo de aproximadamente 85 mil pesos mensuales, sin experiencia previa en el área y con los señalamientos de que, el único objetivo era cumplir el tiempo requerido para jubilarse con el 100% de su salario.
Durante cuatro años al frente de la tienda universitaria, Aranda Martínez, además de los 85 mil pesos mensuales, también fue beneficiado con las prestaciones de mandos superiores de tercer nivel de la UASLP; un premio por antigüedad máximo sobre sueldo base del 60%; aguinaldo; prima vacacional de 40 días; bono de equilibrio de 24 días; vale de librería y/o papelería; y en su caso un bono a la permanencia de acuerdo al contrato colectivo de trabajo.
¿Quién es Marco Antonio Aranda Martínez?
Aranda Martínez fue Secretario General de la UASLP, en comienzos de la rectoría de Alejandro Zermeño Guerra; antes de ello tuvo cargos públicos, fue Secretario General de Gobierno con el ex gobernador Fernando Toranzo Fernández; y antes de llegar a la Secretaría General de la Universidad, Zermeño Guerra lo nombró encargado de una supuesta “Secretaría de Eficiencia y Servicios Universitarios” que nadie conocía y finalmente gerente de la tienda universitaria.
Manejos irregulares con Aranda Martínez
Luego de tres años y cuatro meses en la tienda universitaria, Aranda Martínez salió en abril de 2025, pero es exactamente en este periodo, donde de manera extraña se dispara la facturación por la compra de ropa interior; antes de la llegada de Aranda Martínez, esta proveedora facturó lencería en 2021 apenas 44 mil 460 pesos, un promedio mensual de 3 mil 705 pesos, sin embargo, durante el tiempo que este funcionario estuvo al frente de la tienda universitaria, se acumularon pagos de 2 millones 379 mil 434 pesos entre 2022 y 2024. Información que se pudo verificar en la sección de transparencia. Por ejemplo, en este último año facturó en promedio 96 mil 28 pesos mensuales para sumar un millón 152 mil 344 pesos.
Los señalamientos de estos escandalosos pagos por prendas íntimas, escalan a un problema mayor, ya que personal de la tienda universitaria, asegura que una gran parte de lo facturado no ingresó realmente al almacén, lo que es grave, porque puede considerarse un fraude. Igualmente, se menciona que las revisiones hechas por el órgano interno de control de la UASLP, fueron a modo y completamente deficientes, es por eso que se niegan sistemáticamente a un tener una auditoría externa, porque es donde se podrían destapar grandes casos de corrupción como el presuntamente ya señalado. Tras la salida de Aranda Martínez de la tienda universitaria, extrañamente desapareció la facturación y pagos a la proveedora de ropa íntima.
Pasos para una pensión perfecta
Para julio de 2025, y tras cinco años de servicio efectivo, Aranda Martínez fue beneficiado con una excelente jubilación, que fue muy cuestionada por la comunidad universitaria, ya que además del salario que tuvo como gerente de la tienda universitaria, le otorgaban un bono extra para completar el sueldo que percibía como secretario general, que según datos que publica la UASLP en la Plataforma Estatal de Transparencia en 2020 era de 133 mil 309 pesos, y este bono lo continúa disfrutando estando jubilado.
De acuerdo a datos de la organización Ciudadanos Observando, el verdadero escándalo empezó cuando Aranda Martínez dejó el cargo de Secretario General de la UASLP, ya que el rector Alejandro Zermeño le pavimentó el camino y decidió premiarlo con una pensión dorada. No por décadas de servicio, ni por una trayectoria excepcional, sino por ser parte del círculo cercano.
La organización ciudadana destaca que el reglamento universitario es claro: para jubilarse con el último cargo, se debe haber ocupado por al menos cinco años, pero Aranda Martínez no cumplía ese requisito, por ello Zermeño Guerra me armó “un camino exprés” con cargos a modos en la Universidad, todo metido con calzador, sin trayectoria ni sustento real, pero con la intención obvia de cuadrar el expediente.
Crisis financiera en la UASLP
La UniTienda fue concebida como un espacio de servicio a la comunidad universitaria; hoy, los datos revelan un funcionamiento que se aleja de ese propósito. Lo que está en juego no es únicamente la operación de una tienda, sino la credibilidad de una institución que se sostiene con recursos públicos y con la confianza de miles de estudiantes, trabajadores y ciudadanos.
Este no es un hecho aislado ni un simple desorden administrativo: es un síntoma de un modelo que privilegia la opacidad, el amiguismo y el uso discrecional de los recursos universitarios.
Se revela una estructura diseñada para no rendir cuentas. La universidad pública, sostenida con recursos de todos, no puede seguir funcionando como un espacio de privilegios para unos cuantos, ni escudarse en revisiones internas que solo simulan control. La transparencia prometida sigue siendo un discurso pendiente; los hechos, en cambio, hablan por sí solos.