San Luis Potosí, SLP.- Antes de preocuparse por aprobar un examen de admisión, hay un paso que puede definir el futuro académico de un joven, comprobar que su bachillerato es auténtico. La Universidad Autónoma de San Luis Potosí detectó el año pasado al menos cinco certificados falsos entre aspirantes admitidos, un dato que revela una amenaza silenciosa que crece al ritmo de las falsas preparatorias en línea.
El rector Alejandro Zermeño Guerra explicó que estos documentos irregulares no se descubren de inmediato, sino en un proceso de doble revisión que realizan tanto la Secretaría de Servicios Escolares como las facultades. “Aunque los documentos se revisan en línea, cuando los estudiantes son admitidos se vuelven a revisar uno por uno en las escuelas. El año pasado detectamos cerca de cinco diplomas apócrifos, principalmente de supuestas preparatorias en línea”, señaló.
Más allá de los casos concretos, Zermeño advirtió sobre un fenómeno más amplio, la proliferación de páginas web que imitan portales oficiales y hasta dependencias de gobierno.
“Hay muchas páginas web que se están creando, algunas imitan hasta las de gobierno. Usan códigos QR y documentos muy bien elaborados, lo que hace más compleja su detección”, afirmó, subrayando que hoy el fraude académico ya no es burdo, sino tecnológicamente sofisticado.
La UASLP, dijo, cuenta con un padrón de sellos y firmas de las preparatorias incorporadas, lo que permite detectar anomalías con rapidez. El problema surge cuando los certificados provienen de otros estados o del extranjero, donde la verificación se vuelve lenta y minuciosa. “Cuando no tenemos control directo, debemos investigar si el sello y la firma son reales, pedir información a la preparatoria y comparar certificados. Es un proceso que lleva tiempo, pero es necesario para garantizar la legalidad”, explicó.
El llamado final del rector es claro, antes de inscribirse en cualquier bachillerato, hay que verificar su validez oficial y desconfiar de quienes prometen terminar la preparatoria en plazos irreales. No hacerlo puede costar algo más que dinero, puede cerrar la puerta de la universidad justo cuando el alumno cree haberla abierto.