El incidente detonó una revisión profunda de cómo operan los centros de diversión nocturna
San Luis Potosí, SLP.- La vida nocturna de la capital entró en una etapa de vigilancia intensiva tras los hechos ocurridos en el antro Rich. Más que un episodio aislado, el incidente detonó una revisión profunda de cómo operan los centros de diversión nocturna y de qué tan preparados están para responder ante emergencias, reveló el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez.
El funcionario explicó que el caso sigue su curso en las instancias correspondientes, la Contraloría Interna del Ayuntamiento y la Fiscalía General del Estado, a las que se entregó toda la información requerida. En paralelo, la autoridad municipal decidió no esperar resoluciones para actuar y puso en marcha una nueva estrategia de supervisión permanente en establecimientos de alta afluencia.
Con la llegada del nuevo director de Protección Civil se conformó una mesa colegiada integrada por Comercio, Protección Civil y Desarrollo Urbano, cuyo objetivo es endurecer los protocolos de seguridad y cerrar vacíos administrativos que durante años pasaron inadvertidos. Villa Gutiérrez precisó que el incidente de Rich ocurrió fuera del inmueble y que el lugar contaba con medidas de protección vigentes, pero aun así se ordenaron verificaciones cada fin de semana.
El escrutinio dejó al descubierto una práctica común, negocios que operaban con licencias vencidas y protocolos de Protección Civil desactualizados: “Realizamos un promedio de unas 12 clausuras en coordinación con Comercio, de aquellos lugares que en su momento no habían hecho la renovación de su licencia de funcionamiento”, detalló el secretario, al referirse a cierres temporales aplicados tras el operativo.
Aunque hoy la mayoría de empresarios del sector ya cumple con la documentación y las normas, Villa Gutiérrez subrayó que el objetivo va más allá de sancionar, se trata de reconstruir la confianza en los espacios de convivencia nocturna y reducir al mínimo los riesgos para quienes salen a divertirse. En la nueva normalidad de la noche potosina, la seguridad dejó de ser un trámite para convertirse en condición indispensable.