La experiencia del calzado profesional es muy peculiar entre nosotros los hombres; y que hoy nos podamos plantear la existencia de tenis para la oficina es el resultado de años empujando los límites, así como una oportunidad que no debemos dejar ir.
A lo largo de mi vida laboral he atravesado dos grandes momentos que me hicieron reflexionar en serio sobre los zapatos que uso para el trabajo. Evidentemente, uno está relacionado con mi primer empleo. Toda la vida, desde distintos flancos, se me había inculcado que a un hombre responsable se le puede reconocer —entre varios otros factores— por su calzado. Limpieza, cuidado, plenitud y formalidad eran los puntos clave que me guiaban en la búsqueda de unos buenos zapatos —jamás unos sneakers— para verme como todo un profesionista; hecho y derecho.
Y aunque mi perfil y funciones fueron cambiando con el paso de los años, abriendo muchas más posibilidades en mi forma de vestir para la oficina, después vino una gran oportunidad a la que no podía decirle que no, pero representaba también un gran obstáculo a vencer. Se trataba de una empresa global en un corporativo de alta gama y debía cumplir con un código de vestimenta semiformal. Lo cual se traducía en abandonar mis kicks más locochones en casa, reabastecerme de zapatos casuales y jugar un poco con los huecos argumentativos en el mencionado dresscode para no fallar a mis ideales (e identidad).
En todo caso, salí avante. Y mi historia no es única. Así como yo, miles de hombres en todo el mundo hemos tenido que ponernos creativos para calzarnos con personalidad, confort y modernidad en los últimos años. A veces no es fácil, en otros momentos es pan comido.
Pero cada vez más espacios de trabajo se muestran abiertos a la idea de vernos en un smart casual que convive alegremente con tenis de diversos estilos, siempre y cuando no se salgan totalmente del ámbito en que nos desempeñamos. Y ése es un planteamiento que debe aprovecharse, en definitiva. Hoy el escenario ha cambiado bastante.
Si ésta es tu situación, he hallado un par de sneakers que te van a interesar. Y mucho.
Nike Air Max Moto 2K
Éste es un modelo que encarna con precisión el cruce entre nostalgia Y2K, diseño técnico y cultura urbana contemporánea. Su silueta voluminosa, alineada en buena medida con la tendencia del dad shoe, utiliza capas de materiales sintéticos y malla transpirable para construir una estética retro-futurista que hoy domina el streetwear global.
Mi fascinación por esta silueta no es sólo una cuestión visual; la comodidad es un tema central. Su revisitada unidad Air Max en el talón ofrece una amortiguación generosa, muy ligera para el trajín de todos los días, más que ideal para el uso diario prolongado.
¿Por qué nos gusta como tenis para la oficina?
Concebido claramente como una silueta de lifestyle, su fortaleza no está en el alto rendimiento deportivo, sino en la versatilidad urbana. De allí que le estemos pensando para nuestros entornos laborales. Funciona como pieza clave dentro de un guardarropa casual, dialogando con denim, prendas técnicas y siluetas relajadas. Asimismo, su match con prendas profesionales como chinos, pantalones de vestir, camisas, abrigos y blazers es genial.
¿Lo mejor? Sus colores. No son nada escandalosos para el entorno laboral y bien pueden camuflarse con un guardarropa smart casual, que bien puede tener sus guiños hacia lo preppy o lo nostálgicamente corpo.
No sólo eso. La paleta de colores que presume —tostado británico, crema y leche de coco— se funde a la perfección con las tonalidades anunciadas como reinantes para 2026. Con los marrones, los térreos y el controversial blanco Cloud Dancer como protagonistas, este diseño se suma a la macronarrativa de calma, naturaleza y optimismo con acentos introspectivos y atrevidos por igual. Más que ad hoc para ir a trabajar.
Fecha de lanzamiento para los Nike Air Max Moto 2K
Estos tenis ya están disponibles, con un precio aproximado de $ 3 mil 399 pesos mexicanos.