Un robot inspirado en el murciélago ha permitido a un equipo internacional de científicos reproducir con gran precisión el sistema de ecolocalización de estos animales y observar cómo identifican presas en completa oscuridad. El avance se apoya en un estudio publicado en el Journal of Experimental Biology, referencia clave en investigación experimental.
La investigación ha sido liderada por la bióloga especializada en quirópteros Inga Geipel, investigadora asociada del Smithsonian Tropical Research Institute, junto a ingenieros de distintas disciplinas. El objetivo principal era comprender cómo los murciélagos filtran la información acústica en entornos saturados, como cuevas o selvas densas, sin perder eficacia.
El trabajo se centra en el murciélago orejudo común (Micronycteris microtis), una especie capaz de detectar insectos inmóviles sobre hojas. Aunque la ecolocalización es conocida desde hace décadas, persistían dudas sobre cómo estos animales evitan quedar desbordados por los ecos procedentes de miles de superficies cercanas.
Un robot para imitar la ecolocalización
Para resolver esa incógnita, los investigadores desarrollaron un robot-murciélago funcional, diseñado para reproducir el comportamiento sensorial del animal sin imitar su apariencia. El sistema incorpora un emisor de sonar y micrófonos binaurales y puede desplazarse de forma autónoma.
Durante los ensayos, el robot avanzó frente a hojas artificiales impresas en 3D, algunas con una presa simulada en forma de libélula. El dispositivo emitía pulsos sonoros cada medio segundo y analizaba los ecos recibidos, generando un patrón acústico comparable al que interpreta un murciélago real durante la caza.
Resultados clave del experimento
Los resultados mostraron que el robot detectó correctamente la presencia de presas en el 98% de las pruebas. Además, logró esa precisión sin calcular previamente la orientación de las hojas, lo que confirma que los murciélagos siguen reglas simples basadas en ecos intensos y estables.
Según explicó Inga Geipel, “los murciélagos siempre encuentran formas eficientes de resolver problemas complejos”, una afirmación que refuerza la idea de que su sistema sensorial es mucho más sofisticado de lo que aparenta. El estudio abre nuevas vías para comprender mejor a estos animales y aplicar sus principios a futuras tecnologías robóticas.