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Infancias en los semáforos, el reto silencioso que enfrenta Soledad

Al menos cuatro o cinco situaciones fueron detectadas durante los recorridos permanentes que realiza el personal en puntos estratégicos del municipio

Soledad de Graciano Sánchez, SLP.- Durante las vacaciones decembrinas, cuando el tráfico aumenta y la prisa domina las calles, un problema volvió a hacerse visible en Soledad de Graciano Sánchez, la presencia de niñas y niños trabajando en cruceros y avenidas de alto flujo. Lejos de ser casos aislados, el fenómeno encendió alertas dentro del Sistema Municipal DIF.
 
De acuerdo con la presidenta del organismo, María del Pilar Cardona Reyna, al menos cuatro o cinco situaciones fueron detectadas durante los recorridos permanentes que realiza el personal en puntos estratégicos del municipio. En esos espacios, donde los autos avanzan entre luces rojas y verdes, se encontraron menores expuestos a riesgos que van desde atropellamientos hasta accidentes graves.
 
“Se detectaron aproximadamente pues más o menos como unos cuatro o cinco casos… se habla con ellos, se llega a un acuerdo, sobre todo diciéndoles que no está permitido tener a los menores exponiéndolos en esos lugares donde pueden sufrir algún accidente”, explicó la funcionaria.
 
La intervención no se limitó al retiro momentáneo de los niños. El DIF notificó directamente a madres, padres y tutores sobre la prohibición de estas prácticas y sobre el peligro que implica utilizar a los menores como fuente de ingreso en la vía pública. En varios casos, las familias aceptaron retirarlos; en otros, la historia volvió a repetirse.
 
Cardona Reyna reconoció que existe reincidencia. Algunas familias, aun después de ser advertidas, reaparecen en distintos cruceros días después. La explicación que ofrecen es recurrente, aseguran ser personas de paso que buscan dinero para continuar su camino. Sin embargo, el propio DIF duda de esa versión.
 
“Lo dudamos porque luego se encuentran en otro crucero y no de un día o de dos, de más días a la semana dejan pasar tiempo y vuelven a aparecer”, señaló.
 
Como alternativa, el organismo ha ofrecido espacios en guarderías municipales para resguardar a los menores mientras los adultos resuelven su situación económica. No obstante, esta opción ha sido rechazada en varios casos, lo que complica la protección efectiva de la niñez.
 
El problema, advierte el DIF, no es únicamente legal, sino humano: cada menor en un crucero representa una infancia en riesgo. Y aunque los recorridos continuarán, el desafío persiste en romper el ciclo de reincidencia y convencer a las familias de que ningún ingreso justifica poner la vida de sus hijos en peligro.
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