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Así se fraguó la fuga del Penal de Oblatos (Segunda Parte)

Con la radio inició la sincronización del operativo.
 
 "¿A dónde va, comadre? Pa' gozar su música, aquí en su Radio Ranchito. Son las 7 de la noche en punto. ¡Radio Ranchito me gusta más!".
 
 Esa noche del 22 de enero de 1976, seis presos en el Penal de Oblatos ajustaron las manecillas de su reloj. Ellos no lo sabían con certeza, pero presumían que lo mismo hizo una pareja que se encontraba afuera del reclusorio y otros de sus compañeros en la subestación eléctrica en Tlaquepaque.
 
 La mayor parte del trabajo ya estaba hecho, pero, con el paso de los minutos, no podían confiarse.
 
 - ¡Antonio Orozco Michel! ¡A locutorios!, gritó de pronto uno de los custodios.
 
 "El Michel" justo estaba escarbando en la pared, cuando oyeron el llamado.
 
 - ¡Ni madres, yo no voy!, les dijo a sus compañeros, ¡vámonos ya!
 
 - ¡Tranquilo, compa!, le contestó "El Tenebras", al momento de hacerlo entrar en razón con una cachetada.
 
 Otro de los presos le dijo al celador que Michel se estaba bañando, que en cuanto pudiera acudiría a los locutorios. Eso calmó al custodio, quien fue a entregar el mensaje.
 
 Por el hoyanco en la pared del baño pasaron José Natividad Villela Vargas, "El Billetes"; Enrique Guillermo Pérez Mora, "El Tenebras"; Armando Escalante Morales, "El Loco"; Mario Álvaro Cartagena López, "El Guaymas"; Antonio Orozco Michel, "El Michel"; y Francisco Mercado Espinoza, "El Flaco". Los integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre habían iniciado la fuga.
 
El Penal de Oblatos
 Las murallas externas de la penitenciaría del Estado fueron construidas con la roca volcánica de la Cárcel de Escobedo y asemejaban más un castillo medieval o un fuerte, que una prisión. Ubicada en la Calle Gómez de Mendiola en su parte frontal, entre Damián Carmona y Sebastián Allende, ya había sido absorbida por la mancha urbana en la década de los 70.
 
 Dentro de la prisión había una zona conocida como "El Rastro" (una cárcel dentro de la cárcel) que era a donde llevaban a todos los presos relacionados con la guerrilla. En un espacio de 50 por 20 metros cuadrados había 10 celdas en la parte superior y el mismo número abajo. Cada uno de los dormitorios contaba con dos literas, una regadera, lavabo y taza de baño. 
 
Los preparativos
 Desde el primer momento en que fueron capturados, los miembros de la Liga Comunista 23 de Septiembre estuvieron buscando la forma de escapar. Vigilaban la rutina de los custodios, buscaron zonas vulnerables, pensaron en un ataque desde fuera. Sin embargo, pronto encontrarían la solución en uno de los baños.
 
 Un dormitorio del segundo piso de "El Rastro", que estaba en una esquina, no fue reforzado, pues daba a una torre de vigilancia. Uno de los presos empezó a horadar la pared con un desarmador hasta que notó que, desde ahí, podían pasar a una escalera de caracol que subía a la torre de vigilancia. Así podrían ir a la parte frontal de la prisión y bajar el muro.
 
 Desde octubre de 1975 empezaron a escarbar con más insistencia, pero tuvieron que echar mano de todas las artimañas posibles para hacer posible su plan sin alertar a los custodios.
 
 Por ejemplo, uno de los presos que estaba en el taller de carpintería pidió madera para hacer una repisa en su dormitorio. Le dieron la madera y resistol. Con eso hicieron un tablón de 40 por 40 centímetros y le pegaron los mosaicos que quitaron de la pared. Así, cuando había una revisión, ponían el tablón en la parte donde estaban haciendo el hoyo y la pared parecía estar en orden. Otro preso pidió pintura para pintar el dormitorio y se la concedieron. Con ella siempre estuvieron pintando la pared para disimular el trabajo. Los presos que hacían chales con estambre les pasaron los sobrantes y con ella pudieron armar una especie de soga.
 
 Las madres de los presos también jugaron una parte importante en el entramado. Cuando iban de visita, en el fondo de las ollas de mole o de pozole que les llevaban, también había armas de fuego envueltas en bolsas para usarlas el día de su escape.
 
Operación 29 de mayo
 El llamado a "El Michel" para que fuera al locutorio no hizo más que exacerbar los ánimos en todos los involucrados. La pared no cedía del todo y ya tenían el tiempo en contra. No querían hacer demasiado ruido, pues el vigilante del torreón los podría escuchar.
 
 Por el hoyo de 40 por 40 centímetros pasaron sin problema "El Billetes", "El Tenebras", "El Loco" y "El Guaymas". Sin embargo, cuando llegó el turno de "El Michel" se quedó atorado a medio cuerpo. Aunque lo intentó, ya no podía hacerse ni para atrás, ni para adelante. En cualquier momento el custodio que lo llamó a locutorios iría a buscarlo a la celda. Fue entonces cuando "El Guaymas" lo empezó a jalar de los pies por el lado del torreón y "El Flaco" lo empujó desde el lado de la celda y finalmente los seis lograron pasar.
 
 Subieron la escalera de caracol que daba a la torre de vigilancia con el mayor de los cuidados y armados con las pistolas que habían metido de contrabando. El primer vigilante no fue mucho problema, pues entre dos lo lograron desarmar.
 
 Uno de los fugados entonces mostró la flama de su encendedor desde lo alto del muro. Esa era la señal para la pareja que estaba en la calle, frente a la penitenciaría.
 
 Empezaron a disparar en contra de la vigilancia apostada en la entrada del penal y los fugados enfrentaron a los vigilantes que estaban en la torre de vigilancia más cercana. Como los disparos les llegaban por ambos flancos a los custodios, tuvieron que retroceder, y eso lo aprovecharon los presos. Amarraron la cuerda improvisada que tenían y bajaron el muro del Penal. Atrás quedaron tres vigilantes sin vida.
 
 Cuando los fugados se subieron a una camioneta pick up que estaba esperándolos, se fue la luz en toda la zona. Miembros de La Liga habían ido a la subestación eléctrica El Álamo, en Tlaquepaque, en donde amagaron con armas de fuego a los trabajadores y les ordenaron el apagón en la zona del Penal de Oblatos. Aunque eso ayudó en su escape, pronto los problemas se multiplicarían.
 
SEGUNDA PARTE DE TRES
 
Fuentes:
 Tarhuni Navarro, D. (2010) "La fuga de Oblatos. La liga comunista 23 de septiembre desde sus protagonistas".
 Tesis de Licenciatura. UNAM
 
 Castellanos, L. (2007) "México Armado 1943-1981"
 Ediciones Era
 
 Orozco Michel, A. (2007) "La Fuga de Oblatos. Una historia de la LC23 de Septiembre".
 Editorial La casa del Mago, México
 
 Ruiz Villanueva, A. (2019) "Oblatos. El vuelo que surcó la noche".
 
 Periódicos de la época.
 
 
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