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Neonatos en riesgo, el desabasto pone en jaque a los Hospitales

El director del Hospital del Niño y la Mujer, Luis Arturo Humara Hermosillo, reconoció que el desabasto de medicamentos no es un hecho aislado

San Luis Potosí, SLP.- El área de neonatología del Hospital del Niño y la Mujer enfrenta hoy uno de los desafíos más delicados de los últimos años, la escasez persistente de medicamentos e insumos indispensables para la atención de recién nacidos en estado crítico. Un problema que no sólo compromete la operación hospitalaria, sino que coloca en una situación de vulnerabilidad extrema a los pacientes más frágiles del sistema de salud.
 
El director del Hospital del Niño y la Mujer, Luis Arturo Humara Hermosillo, reconoció que el desabasto no es un hecho aislado. “Varía mucho, porque hasta los mismos proveedores tienen desabasto de alguna clave que nos cuesta trabajo a todas las unidades conseguir, pero en especial en el área de neonatología esos son de los insumos difíciles de conseguir”, explicó.
 
Detalló, que el hospital depende de las compras consolidadas a nivel federal, un mecanismo que centraliza la adquisición de medicamentos para posteriormente dispersarlos a las entidades. Cada mes, el hospital carga sus necesidades promedio de insumos y consumibles, y sobre esa base recibe los envíos. Sin embargo, lo que llega es insuficiente frente a la demanda real.
 
A pesar de ello, Humara Hermosillo aseguró que se han hecho esfuerzos extraordinarios para no suspender la atención. “Hemos trabajado en reuniones con el área de abasto de la coordinación estatal y el área del almacén del hospital; se están recibiendo poco a poco de manera paulatina y hemos tratado de no dejar a nadie fuera de las atenciones, tanto en el área pediátrica como ginecológica”, sostuvo.
 
Como medida emergente, el hospital ha recurrido a una red de colaboración interestatal con centros de  Zacatecas, Aguascalientes y Pachuca, donde se realizan intercambios y gestiones para conseguir medicamentos e insumos que no llegan por la vía oficial.
 
No obstante, detrás de este problema operativo se asoma una causa estructural mucho más grave. Diversas fuentes señalan que el origen del desabasto se encuentra en la Federación, el IMSS-Bienestar mantiene adeudos acumulados con empresas farmacéuticas desde 2023, derivados de fallas administrativas y operativas que han impedido el pago oportuno a proveedores. La consecuencia es directa, los laboratorios dejan de surtir, y los hospitales se quedan sin medicamentos.
 
Al intentar cuestionar estos señalamientos, el titular de la Coordinación Estatal de IMSS-Bienestar, Daniel Acosta Díaz de León, se negó a conceder entrevista. Argumentó que únicamente podía hablar de la jornada de reconstrucción mamaria para mujeres con cáncer y que, para abordar el tema del desabasto, era necesaria una autorización por escrito desde la Federación.
 
Se trata de un funcionario público, interrogado sobre un asunto de interés público, la falta de medicamentos en hospitales públicos. Negarse a responder bajo el argumento de no contar con una carta federal no sólo exhibe una cultura de opacidad, sino que vulnera el principio básico de transparencia al que están obligadas todas las autoridades.
 
¿En qué punto el derecho a la información quedó subordinado a un trámite burocrático?
¿Desde cuándo un funcionario estatal no puede rendir cuentas sobre un problema que afecta directamente a la población?
 
Mientras los discursos se reservan y las autorizaciones se esperan, en los quirófanos y cuneros la realidad es otra. Padres de familia reportan carencias, retrasos y la angustia de no saber si el medicamento que su hijo necesita estará disponible al día siguiente.
 
El propio director del hospital admitió que, ante las quejas, ya se trabaja junto con la coordinación estatal en mejorar el mantenimiento de los quirófanos y las condiciones de los espacios, aunque sin ocultar que el problema de fondo sigue siendo el abasto.
 
La centralización de las compras en la Federación, lejos de garantizar eficiencia, ha generado cuellos de botella, deudas impagadas y hospitales desprotegidos. El discurso de la austeridad y la reorganización del sistema de salud hoy se traduce en estantes vacíos y en personal médico obligado a improvisar para salvar vidas.
 
El gobierno federal prometió un sistema de salud “como el de Dinamarca”. Hoy, en San Luis Potosí, la realidad es un área de neonatología que sobrevive con envíos parciales, gestiones de emergencia y silencio institucional.
 
Porque cuando faltan medicamentos, no es un problema administrativo, es una amenaza directa contra la vida.
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