San Luis Potosí, SLP.- La comunidad de padres de familia del Colegio Hispano Inglés atraviesa un clima de profunda incertidumbre y desconfianza ante lo que consideran una erosión progresiva en la calidad educativa y el ambiente escolar que alguna vez los motivó a elegir esta institución para la formación de sus hijos.
Desde finales del año pasado, este plantel educativo —ubicado en Benigno Arriaga, Colonia Moderna— ha estado en el centro de la atención pública por una serie de episodios que han puesto en duda su capacidad para garantizar un entorno seguro y estable para los estudiantes, afirman los padres presentes.
Los reclamos se remontan al ciclo pasado, cuando se dieron a conocer más de 30 casos de bullying dentro de la institución y, según las familias, las autoridades escolares no actuaron de manera eficaz para frenar estas conductas. El caso más preocupante ocurrió cuando un menor le causó una lesión con tijeras a otro estudiante, un hecho que, señalan los padres, estuvo rodeado de “inconsistencias y falta de respuestas claras” por parte de la dirección del colegio.
Aunque inicialmente pareció que la situación se había calmado, el inicio del nuevo ciclo escolar trajo otro foco de tensión, una serie de presuntos despidos injustificados y presiones laborales contra docentes, lo que ha generado una constante rotación de maestros. Los padres aseguran que esta inestabilidad ha tenido un impacto directo en el desarrollo académico y emocional de los alumnos, al impedir un seguimiento adecuado del proceso educativo y de los programas establecidos.
“Antes confiábamos en que nuestros hijos recibirían educación de calidad; hoy sentimos que el colegio ya no es el mismo”, expresa una madre de familia que, como otros progenitores, prefiere el anonimato por temor a represalias. “Ya no tiene el mismo prestigio ni la misma educación que se nos prometió”, añade.
La preocupación no es solo por el clima escolar, sino también por el efecto que estos conflictos internos pueden tener en el rendimiento académico. Varias familias han notado la salida de maestros que, según ellos, eran pilares en el aprendizaje de sus hijos. A raíz de esto, algunos padres han comenzado a evaluar seriamente la posibilidad de retirar a sus hijos del colegio, buscando opciones más estables y seguras.
El Colegio Hispano Inglés se posiciona como una institución privada con colegiaturas que oscilan aproximadamente entre 7,000 y 15,000 pesos mensuales por alumno. En este contexto, las familias cuestionan que una inversión tan significativa no garantice la educación de calidad, la seguridad ni la estabilidad docente que se espera de una institución privada de renombre.
“Pagamos un precio elevado por la educación de nuestros hijos, pero el dinero no debe ser una garantía de calidad si no se traduce en resultados visibles”, afirma otro padre preocupado.
Ante este panorama, los padres de familia han solicitado a las autoridades educativas una investigación profunda sobre lo ocurrido tanto en materia de convivencia escolar como en el manejo administrativo y laboral dentro del colegio. Consideran que estas problemáticas no solo afectan a los estudiantes directamente implicados, sino que también desvirtúan el derecho de todos los alumnos a una educación de calidad, continua y segura.
“Elegimos un colegio privado esperando estabilidad, excelencia y un entorno seguro. Pero la experiencia nos demuestra que el precio no siempre se traduce en calidad. Hoy más que nunca, debemos cuestionar y exigir resultados reales por el bienestar de nuestros hijos”, concluyen los padres.