San Luis Potosí, SLP.- Después de meses —y discursos repetidos— sobre un reglamento casi listo, la capital potosina finalmente comienza a ver forma en una de sus reformas más esperadas, un nuevo Reglamento de Tránsito que pretende transformar la manera en que se mueve y convive la ciudad.
Aunque desde el año pasado se hablaba de avances cercanos al 90 por ciento, no fue sino hasta ahora que el documento quedó formalmente concluido y enviado a revisión administrativa. El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Juan Antonio de Jesús Villa Gutiérrez, confirmó que el proyecto ya fue turnado a la Secretaría General del Ayuntamiento y que, tras su paso por comisiones de regidores, podría llegar al Cabildo en un plazo aproximado de 15 días.
Más allá del retraso, lo relevante es el giro que plantea el nuevo ordenamiento, dejar atrás una ciudad dominada por los automóviles para apostar por un modelo donde el peatón se convierte en el centro de la movilidad urbana.
Villa Gutiérrez explicó que el reglamento está alineado con la Ley General de Movilidad y retoma la llamada pirámide de movilidad, donde primero está el peatón, luego el ciclista, después el transporte público y, al final, el vehículo particular. Un cambio que, de aplicarse correctamente, no sólo reordena el tránsito, sino que redefine quién tiene prioridad en el espacio público.
Uno de los ejes más visibles será la creación de la llamada “Zona 30” en el primer cuadro de la ciudad, especialmente en el Centro Histórico. Se trata de áreas de “pacificación vial”, donde se limitará la velocidad y se permitirá una convivencia más directa entre peatones, ciclistas y vehículos, dando siempre ventaja al más vulnerable.
A la par, se proyecta la construcción de 48 cruces seguros en puntos estratégicos como Carranza, Arista, Uresti, la Alameda Central y las glorietas González Bocanegra y Juárez. El objetivo es cambiar una práctica cotidiana, que sea el peatón quien tenga que esquivar autos, para pasar a un esquema donde el automovilista detenga su marcha y ceda el paso.
“El sentido ahora será al revés, el vehículo debe ceder el paso, dando prioridad total al peatón, y después al ciclista”, subrayó el funcionario.
El reglamento también abrirá la puerta a nuevos programas en favor de los ciclistas, principalmente en Carranza y otros puntos estratégicos de la ciudad, lo que apunta a una movilidad más incluyente y menos dependiente del automóvil.
“Ya le tocaba a la ciudad un ordenamiento vial. Es una de las cuentas pendientes, sobre todo con los peatones”.
Así, tras un largo proceso marcado por anuncios prematuros, San Luis Potosí se encuentra ante la posibilidad real de redefinir su movilidad urbana. La pregunta ya no es si el reglamento está listo, sino si ahora sí llegará a tiempo para transformar la calle y no quedarse, otra vez, en el papel.