San Luis Potosí, SLP.- San Luis Potosí no solo enfrenta baches, inseguridad y servicios insuficientes. Hoy también carga con un señalamiento que pesa más que cualquier socavón, la capital se ha convertido en el municipio con mayor escrutinio financiero del estado, tras detectarse observaciones por más de 446 millones de pesos en su cuenta pública.
No es una cifra menor ni un tecnicismo contable, para el Congreso local es una alerta que obliga a mirar con lupa el uso del dinero público en el Ayuntamiento capitalino, justo cuando seis municipios concentran irregularidades, pero solo uno sobresale por el tamaño del boquete presupuestal, San Luis Potosí.
Desde la Comisión de Fiscalización, el mensaje es contundente, no habrá margen para la simulación. Así lo dejó claro su secretario, el diputado César Arturo Lara Rocha, al advertir que las observaciones siguen un proceso legal que podría escalar si no se aclaran a tiempo.
“No permitir que se haga mal uso de los recursos públicos, desde luego en la capital que tuvo varias observaciones. Estamos en espera de que el director del instituto nos diga en qué terminó la investigación; posteriormente tendrán un término para hacer sus declaraciones y, de no hacerlo, el instituto procesará las sanciones pertinentes”, señaló.
El legislador precisó que existe una fecha límite para responder.
“Existe un término penalista, si no me equivoco, sería el 15 de febrero como fecha límite para solventar las observaciones”.
Y si el Ayuntamiento no logra justificar el destino de esos recursos, el escenario se vuelve más serio, responsabilidades administrativas, denuncias penales e incluso cárcel podrían entrar en juego.
En la misma línea, el vocal de la Comisión, Marco Gama Basarte, reconoció que no se trata de una revisión cualquiera.
“Ya se dieron a conocer las inconsistencias detectadas y deben solventarlas, porque se trata de un monto bastante importante”, sostuvo.
Mientras tanto, fuera de los documentos oficiales, la realidad urbana parece darle contexto a las cifras, colonias sin servicios completos, obras que no se terminan o que nunca aparecen, y una percepción de inseguridad que persiste pese a los informes oficiales.
Aunque el gobierno municipal insiste en que las observaciones podrán solventarse, la dimensión del monto coloca a la capital como símbolo de un problema mayor, la fragilidad de la rendición de cuentas en San Luis Potosí.
Porque estos 446 millones bajo sospecha no son solo números en un informe técnico, representan recursos públicos cuyo destino aún no convence ni a las autoridades fiscalizadoras ni a una ciudadanía cada vez más desconfiada.