Las autoridades federales trasladaron a Estados Unidos a un grupo de internos considerado "el más peligroso" del Altiplano.
En la revisión de expedientes de inteligencia, perfiles criminales y criterios de riesgo penitenciario, la SSPC ubicó a un núcleo de mandos y operadores estratégicos con capacidad probada de violencia, control territorial o reconstrucción logística desde prisión.
Una minoría del "paquete" respondió a prioridades judiciales de cortes estadounidenses y a perfiles cuya capacidad operativa ya estaba disminuida.
A la cabeza se ubica Ricardo González Sauceda, "El Ricky", líder regional del Cártel del Noreste, con control territorial en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, células armadas bajo su mando y capacidad para ordenar ataques aun desde prisión.
En ese mismo nivel alto figuraban Armando Gómez Núñez, "Delta 1", jefe de Los Deltas, brazo armado afín al CJNG responsable de ejecuciones y choques armados, así como Juan Pedro Saldívar Farías, "Z-27", tercero al mando de Los Zetas, con historial de secuestros y violencia extrema, aunque con estructura fragmentada.
Otros personajes de alta peligrosidad lo integran Heriberto Hernández Rodríguez, "Negrolo", identificado como otro mando relevante del Cártel del Noreste, con influencia sobre células y disputas territoriales; junto con Daniel Alfredo Blanco Joo, "El Cubano", operador logístico del Cártel del Pacífico y objetivo prioritario del FBI por coordinar cargamentos internacionales y rutas binacionales.
Ambos eran considerados de alto riesgo por su potencial de rearticulación criminal y vínculos activos fuera de prisión.
Finalmente, completan el grupo Juan Pablo Bastidas Erenas, "Payo Zurita", operador logístico de Los Beltrán Leyva con capacidad para reconstruir cadenas de trasiego, y Pedro Inzunza Noriega, "El Señor de la Silla", experto en finanzas, rutas y redes de protección.
Para las autoridades, estos siete concentraban la amenaza real.
El resto del paquete, aunque con antecedentes graves, ya tenía capacidades operativas disminuidas y fue trasladado principalmente por razones judiciales.
Ricardo González Sauceda, "El Ricky", líder regional del Cártel del Noreste (CDN), de acuerdo con evaluaciones federales, combinaba mando territorial vigente, control directo de células armadas, uso sistemático de violencia y alto riesgo penitenciario por intentos de corrupción y capacidad de ordenar ataques aun estando recluido.
Su zona de influencia abarcaba Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, con historial de homicidios, secuestros y empleo de armamento de alto poder.
En un segundo nivel de peligrosidad aparecen perfiles con violencia directa como Armando Gómez Núñez, "Delta 1", jefe de Los Deltas, célula de choque afín al CJNG.
Es catalogado como extremadamente peligroso por su entrenamiento táctico, liderazgo de sicarios y responsabilidad en ejecuciones y control violento de territorio.
Juan Pedro Saldívar Farías, "Z-27", es el tercero al mando de Los Zetas, con antecedentes de secuestro y ejecuciones. Aunque su estructura estaba fragmentada, mantiene un perfil de alta violencia.
Están además Heriberto Hernández Rodríguez, "Negrolo", identificado como líder del CDN, con control de células y participación en disputas armadas.
También Daniel Alfredo Blanco Joo, "El Cubano", operador logístico del Cártel del Sinaloa, objetivo prioritario del FBI por coordinación de cargamentos internacionales vía rutas marítimas y terrestres.
Otro es Pedro Inzunza Noriega, "El Señor de la Silla", figura histórica de Los Beltrán Leyva, con riesgo alto por conocimiento financiero y de enlaces, más que por violencia directa.